Editorial de Junio

Queridos hermanos lectores:

 

         Una de las citas más frecuentes del Fausto, obra cumbre del gran escritor alemán Wolfgang von Goethe, quizás debe su valor inagotable a que reúne, en una misma expresión, cuatro de los principales valores de la condición humana: el amor por la vida, el valor inagotable de la libertad, el esfuerzo continuo para mantener la vida y la libertad hermanadas, como parte de una misma vocación espiritual y moral; y, en primera y en última instancia, el valor, el verdadero valor de la sabiduría. Eso que Goethe, en voz de su personaje define como “consecuencia última”.

         La cita en cuestión dice: “Ésta es la consecuencia última de la sabiduría: sólo quien debe conquistarla cada día merece la libertad y la vida”. Aunque Goethe es reconocido como uno de los escritores más importantes de la literatura universal y la frase se destaca por su gran belleza, en este editorial queremos darle mayor importancia a todo cuanto él sintetizó en esas palabras, como artista y como masón, pues fue iniciado en 1780 en la logia Amalia y llegó a alcanzar el grado 33.

          Goethe, además de la grandeza de su obra literaria, extendió también con esa “consecuencia última de la sabiduría” un sentido mayor a uno de los tres pilares que nuestra Orden toma de la consigna imperecedera de la Revolución Francesa: “Libertad”. Y es através de la sabiduría, guiada y fortalecida en nuestra Orden por la fe iniciática, que se puede alcanzar una mejor dimensión de la Igualdad y la Fraternidad, pues estos otros dos pilares sin Libertad no se distinguen ni alcanzan su verdadera entereza.

          No por azar el lema que aparece en el comienzo de nuestro sitio web GADU.ORG dice: “Docencia para la libertad”, porque la docencia masónica sin esa forma de sabiduría y sin sus implicaciones, sería una docencia para el mal y su forma más ignorante y nociva: la sumisión.

          Porque la sumisión es negar y renegar la libertad. También es una de las formas más comunes de deformar y manipular la igualdad y sacarle sentido, vocación y razón a la fraternidad. Ésa es la gran enseñanza que como personas y como hermanos nos deja siempre el personaje de Fausto, símbolo de rectitud y signo en cualquier significado del bien. Ese personaje emblemático que toda la cultura cívica y moral de Occidente heredó a través de Goethe.

          La libertad sin bien ni verdad no es tal. Es el afán de alcanzarla y mantenerla con sinceridad y buenas razones lo que nos permite encontrar en nuestra vida personal y como masones el sentido de elegir dónde está el cincel, qué y por qué tallar. Por qué, a fin de cuentas, vivir para el masón es ser libertad tallada y continuamente mejorada; no sumisión, ignirancia ni piedra bruta.

           Por eso en este número de GADU.ORG hemos reunido varios contenidos relacionados con muchos modos de entender, hacer, construir, defender y asumir la libertad. Que es una palabra, sí. Pero es quizás la palabra que más debe identificar el sentido de todas la palabras bien aprendidas y bien asumidas.

           Por eso en este número de GADU.ORG la libertad está relacionada con el laicismo, con la libertad de expresión, con la filosofía, con el proceso independentista de un continente y de un país, con el valor y la grandeza de los héroes, con la grandeza espiritual de los artistas.

          Por eso, fundamentalmente por eso, la libertad también está relacionada con la verdad y las verdades de la libertad masónica. Por eso, no elegimos la verdad como una entidad abstracta, sino como la verdad que forma parte de la libertad. Esa verdad que demanda ser reconocida y practicada, para no caer en la muerte iniciática. Esa verdad social que, para masones y profanos, necesita de Estados que den e instrumenten accesos a la verdad, a su conocimiento y al ejercicio de la libertad de expresión.

         Esa verdad que en los hombre íntegros, esforzados y nobles siempre encuentra un rostro para darnos una presencia y un ejemplo cercano. Como desde el Romanticismo alemán todos tenemos a Goethe. Como desde la Generación del 45 uruguaya por estas partes del mundo tenemos a Carlos Maggi.

         Como decía el poeta argentino Jorge Luis Borges con otras palabras: el peor pecado que un hombre puede cometer es no ser feliz. Y la felicidad también es sacrificio, entrega, saber distinguir entre bien y mal. No vender el alma, como el personaje Fausto de Goethe, como cualquier hombre o mujer en la gran comedia humana. También, citando ahora de manera precisa a Borges, la felicidad es entregarse a la libertad, “para el juego arriesgado y hermoso de la vida”.

         En fin, queridos hermanos lectores, anunciamos que el tema de julio será otro de los pilares de nuestra Orden: “Igualdad”.

       Como siempre, los convocamos para que GADU.ORG sea otro lugar de encuentro y diálogo.

 

Alfredo Corvalán

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