Las Masonerías en el mundo contemporáneo (Primer Entrega). La Masonería Anglosajona

A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
Libertad Igualdad Fraternidad

Las Masonerías en el Mundo Contemporáneo (Primera Entrega)

H.·. Oscar Figueredo
Res.·. Log.·. Simb.·. José Martí Nº 125

Resulta una apreciación común y hasta natural creer que aquello que denominamos como la Masonería Universal tiene, en general, una organización y un funcionamiento similares en todas partes.

Incluso, es usual que pensemos que las organizaciones constituidas en otros países se asemejan a la existente en nuestro país. Sin embargo, esa noción, en cuanto es contrastada o confrontada con la realidad emergente, termina por demostrarnos que nuestra perspectiva, en ese sentido, resulta errónea.

1. Tipos de masonerías, según la perspectiva del historiador Ferrer Benimeli

El historiador español José Ferrer Benimeli, especialista en la historia de la masonería, en particular de la española e hispanoamericana, pero que no es masón (quien estuvo en Uruguay hace un par de años invitado por nuestra Gran Logia, brindando una serie de conferencias) sostiene que, en la actualidad, resulta anacrónico hablar de Masonería en un sentido unívoco, ya que de acuerdo a sus investigaciones existen muchas masonerías, independientes unas de otras.

[box class=”pull”]La masonería anglosajona sólo admite varones que creen en Dios y en la inmortalidad del alma.[/box]

Él destaca que podemos apreciar, por un lado, la masonería anglosajona, autocalificada de regular; que, entre otras cosas, sólo admite como miembros a varones que creen en Dios y en la inmortalidad del alma, y de quienes recibe la fidelidad a los compromisos, sobre el libro sagrado de una religión. Sus integrantes son básicamente teístas y sólo admiten en su seno a los que reconocen un Dios como principio creador y una fe en la verdad revelada, tal como se encuentra en la Biblia y en otros libros sagrados (Corán, Vedas, Talmud, etc.).

[box class=”pull”]La masonería de origen francés, debido a las incidencias político-religiosas, manifiesta un fuerte laicismo y anticlericalismo.[/box]

Ubicada en el polo opuesto a la anterior, podemos percibir a la masonería de origen francés y de otras naciones latinas europeas; que, debido a las incidencias político-religiosas que afectaron a estos países, experimentó algunas variaciones ideológico-prácticas que se manifestaron en un fuerte laicismo y anticlericalismo. Sus miembros son básicamente de profunda inspiración racionalista o liberal, y profesan normalmente un estricto laicismo, habiendo suprimido de sus rituales (en un determinado momento histórico de su evolución) la presencia de la Biblia y otros libros considerados sagrados.

[box class=”pull”]La masonería de América Latina, sin exigir la creencia en el G.·. A.·. D.·. U.·., lo admite como un símbolo indeterminado.[/box]

Entre ambos extremos, es posible detectar posiciones intermedias, como las que se aprecian en la Masonería de América Latina: que, sin exigir la creencia en el G.·. A.·. D.·. U.·. (como un Dios personal), lo admiten como un símbolo indeterminado. La Biblia presente en sus altares tampoco tiene el carácter de libro revelado, sino de libro sagrado entre los demás, que atestigua la sabiduría del hombre. Sus integrantes son en general deístas y respetan las formas tradicionales, aunque desarrollan una perspectiva y un accionar más vinculado a los aspectos sociales de sus naciones.

Para entender este fenómeno, que nos permitirá definir en primer término de dónde provenimos, para posteriormente apreciar quiénes somos y así, finalmente, determinar hacia dónde vamos, resulta preciso investigar un poco los procesos históricos que terminaron por conformar la realidad masónica contemporánea.

Este es un viaje que realizaremos en varias etapas. En la primera, incursionaremos brevemente en lo que denominamos como La Masonería Anglosajona Moderna, y luego habremos de considerar La Masonería de origen francés, para adentrarnos en algunos acontecimientos que jalonaron, históricamente, el proceso evolutivo.

En una segunda etapa analizaremos la conformación del Sistema Masónico construido en Estados Unidos (Grandes Logias Estaduales y las Grandes Logias “Prince Hall), para dirigir posteriormente nuestra mirada al proceso latinoamericano, con especial énfasis en las Masonerías de algunos países específicos (México, Brasil, Argentina, Uruguay).

Finalmente, en la tercera y última etapa, haremos un poco de historia reciente y contemporánea, a fin de intentar visualizar la Masonería actual y sus diversas formas de manifestación, sobre todo desde una perspectiva internacional (Confederación Masónica Interamericana y Conferencia Mundial de Grandes Logias).

Iniciemos nuestro viaje.

2. La Masonería Anglosajona Moderna

De la Masonería Operativa a la Especulativa

El paso de la masonería medieval de los constructores de catedrales (Masonería Operativa) a la masonería moderna (Masonería Especulativa) permite aseverar que a lo largo del siglo XVII comienzan a aparecer, al lado de los verdaderos operarios que trabajaban la piedra, otros personajes que ejercían profesiones totalmente diferentes, tales como abogados, mercaderes, cirujanos, eclesiásticos, etc.

Los Masones Aceptados

Los “masones aceptados” eclipsaron desde su llegada a los masones de oficio.

Los “masones aceptados” eclipsaron desde su llegada a los masones de oficio.

En esos tiempos asistían a las reuniones masónicas aficionados al arte de la construcción, con el título de “accepted masons” o “masones aceptados”, y eran lo que hoy podríamos considerar como “miembros honorarios”. Eran aquellos personajes de la alta sociedad que patrocinaban a los gremios y les prestaban ayuda, financiando la construcción de las catedrales o monasterios. En el siglo XVI, las construcciones de este tipo de edificios llegaban a su término y los masones operativos se dedicaron más bien a la construcción de edificios comunes o profanos.

En Inglaterra, los “masones aceptados” eclipsaron desde su llegada a los masones de oficio, por lo cual en el siglo XVIII ya presenciamos una masonería totalmente nueva. Sin embargo, numerosos masones de oficio formaron parte todavía de las logias escocesas del siglo XVIII. Por esta razón no son los ingleses, sino los escoceses quienes establecen una real continuidad entre la masonería operativa y la masonería especulativa.

El ingreso de estos “masones aceptados” significó que se extendieran sus influencias filosóficas y científicas en las logias masónicas que los acogían. A mediados del siglo XVII (exactamente en el año 1646) encontramos en la Logia de Warrington, Edimburgo, a un alquimista y anticuario llamado: Elias Ashmole (1617- 1692), que había ingresado en una logia a instancias de John Murray, un sabio muy amigo de Elias Ashmole. De ambos se ha dicho que eran rosacruces.

Elias Ashmole (1617- 1692)

Elias Ashmole (1617- 1692)

Elias Ashmole, profundo conocedor de la alquimia, la Cábala, los misterios antiguos y los anales de los pueblos primitivos, notó de inmediato la marcha decadente que se empezaba a producir en las logias de francmasones, y se consagró a la tarea de regenerarlas bajo el velo de la Arquitectura, por medio de una representación de los misterios de la iniciación india y egipcia.

A Elias Ashmole se le atribuye que elaboró las bases de la organización de los tres Grados en que debía fundamentarse su sistema de solidaridad y perfeccionamiento humano. Asimismo, se le atribuye que redactó los rituales de Aprendiz, Compañero y Maestro; fomentando así la tendencia regeneradora de la institución. Pero nada de esto está probado por documentos fehacientes, como tampoco está probado que las cuatro logias reunidas el 24 de junio de 1717, para constituir la Gran Logia de Londres, adoptaran los rituales atribuidos a Ashmole.

Los períodos de la Masonería Corporativa

Según algunos autores, resulta posible, recopilando los antecedentes que se conservan sobre la masonería anterior a 1717, afirmar con certeza que se observan tres periodos definidos de la masonería corporativa.

Período operativo (1356-1598): cuando la masonería era una corporación profesional cristiana y las logias se componían únicamente de obreros de la construcción. Es en esta época (1390) cuando aparecen los Old Charges, llamados Antiguos Deberes.

Período de transición (1599-1722): cuando esas logias operativas comenzaron a admitir en su seno a hombres extraños al oficio de la construcción. En esta época aparece la referencia al arte rememorativo (Estatutos Schaw, de 1599), la iniciación masónica llamada primitivamente Masón Word (1637) y los primeros catecismos simbólicos (Edimburgo, 1696).

Período especulativo (de 1723 a nuestros días): la masonería se ha convertido en una iniciación no confesional (laica) y las logias se componen principalmente de hombres ajenos al oficio de la construcción. Es en esta época cuando aparecen los dos documentos fundamentales de la masonería moderna: las Constituciones de Anderson (1723 y 1738) y las dos versiones del Discurso de Ramsay (1736-1737).

El nacimiento de la Masonería Especulativa

El proceso se cierra en 1717, fecha que señala convencionalmente el nacimiento de la masonería moderna; cuando cuatro logias de Londres, cuyos miembros eran mayormente “especulativos” o “adoptados”, fundaron la Gran Logia de Londres y Westminster y esbozaron una Constitución, en base a las ceremonias y las reglas tradicionales de las antiguas logias operativas. El año 1717 marca el fin de la transición y el nacimiento de la masonería contemporánea con una finalidad no operativa, sino ética.

Juan Teófilo Desaguliers (1683 - 1744)

Juan Teófilo Desaguliers (1683 – 1744)

En febrero de 1717, el Dr. Juan Teófilo Desaguliers (1683-1749), quien era un presbítero francés de una iglesia protestante, y que ante las persecuciones desatadas por la monarquía francesa buscó refugio en Inglaterra, siendo iniciado masón en 1709 en la Logia de San Pablo y apoyado por otros masones, convocó a una reunión en la hostería El Ganso y la Parrilla, el lugar de reunión habitual de la Logia de San Pablo.

A esa reunión, convocada por Desaguliers, asistieron numerosos integrantes de las logias La Corona, El Manzano y La Copa y los Racimos; logias que tomaban por nombre el de las hosterías de Londres y de Westminster donde se reunían. En tal evento (relatan las crónicas) se acordó constituir una Gran Logia, cuya primera denominación fue la de Gran Logia de Londres y Westminster, integrada por las cuatro logias antes mencionadas.

El acuerdo definitivo tuvo lugar en la reunión del solsticio de verano, el 24 de junio de 1717, realizada en la hostería El Manzano. Además de la resolución de constituir la Gran Logia, se resolvió que al frente de ésta estaría un Gran Maestre, que duraría un año en el ejercicio de su cargo, y que “el derecho de constituirse en Logia, que hasta entonces había sido ilimitado, no pertenecería en adelante sino a aquellas reuniones de masones que tuvieran la confirmación de la Gran Logia“. Fue elegido como Gran Maestre, Antonio Sayer, miembro de la Logia de San Pablo.

En 1718 fue designado como Gran Maestro Jorge Payne, arqueólogo de renombre y anticuario. Su sucesor, elegido en 1719, fue el Dr. Juan Teófilo Desaguliers, quien fue sustituido en 1720, nuevamente, por el Gran Maestro Jorge Payne, quien logró compendiar 38 Ordenanzas Generales que presentó a la Gran Logia (aprobadas en 1721), dándoles la denominación de Antiguos Límites o “Landmarks”.

Las Constituciones de Anderson

Constituciones de Anderson (1723)

Constituciones de Anderson (1723)

En 1721 es elegido Gran Maestre el duque de Montagu, quien, considerando que las Ordenanzas recopiladas por Payne debían ser ampliadas, encargó esta tarea al H.·. James Anderson, pastor protestante del mismo grupo que el Dr. Juan Desaguliers y suegro de éste.

El H.·. James Anderson era hijo de un miembro de la Logia de Aberdeen, de la que había sido secretario. Se había radicado en Londres en el año 1708, pero recién en 1721 aparece su nombre vinculado a los asuntos de la Gran Logia de Londres. Terminó el trabajo encomendado en el mismo año 1721, el cual se sometió a estudio de una comisión que aconsejó su aprobación, con algunas pequeñas modificaciones, y fue aprobado por la asamblea.

Se ha dicho por diversos autores que la documentación más importante manejada por Anderson fue la que se supone recopilada por Elías Ashmole. Sin embargo, otros autores sostienen que los principales documentos que consultó fueron el Regius Manuscript y el Cooke’s Manuscript, que datan de los años 1300 y 1410 respectivamente.

En el año 1723 fue elegido Gran Maestro, el Duque de Wharton. En la asamblea del 24 de junio de ese año, fueron aprobados las nuevas Ordenanzas y Estatutos recopilados y preparados por Anderson, con el voto unánime de las 20 logias presentes. Este documento recibió la denominación de Grandes Constituciones Generales, pero su nombre más conocido es Constituciones de Anderson.

La Gran Logia de York

Sello de la Gran Logia de Londres

Sello de la Gran Logia de Londres

Sello de la Gran Logia de Inglaterra

Sello de la Gran Logia de Inglaterra

La Gran Logia de Londres fundada en 1717 choca, tiempo después, con la oposición de la Gran Logia de York, que había sido fundada en la ciudad de York, bajo la denominación de Gran Logia de Inglaterra. Ésta le objeta a la anterior su origen espurio y le acusa de falsear la tradición, ya que la Gran Logia de York se considera “la Más Antigua y Honorable Fraternidad de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra”, por cuanto su existencia derivaba directamente de Logias Masónicas legítimas; que sí eran herederas y continuadoras de las de constructores que se fueron llenando a través del siglo XVII de Masones Aceptados, y no de extraños a ellas. Por esta razón calificaban a la Gran Logia fundada en 1717 con el apelativo de Moderna.

La Gran Logia de Inglaterra (con sede en York) acusaba específicamente a la de Londres de no trabajar de acuerdo con las viejas instituciones establecidas por el príncipe Edwin en York, en el año 926 (del que tampoco existe evidencia histórica sobre su real existencia).

En ese entonces, no se reclamaba ninguna condición de Regularidad; más bien se apelaba a la antigüedad y a la honorabilidad, como indicadores de encadenamiento entre los antiguos Talleres Operativos y las nuevas Logias de Masones Aceptados. La tacha que se hacía era que ni la nueva Gran Logia de Londres ni sus masones tenían correspondencia con el pasado de la Orden como eslabones de una misma cadena.

Sus adherentes se vanagloriaban de permanecer adeptos a los antiguos usos y se llamaban a sí mismos Antiguos Masones, en oposición a los Modernos Masones (Gran Logia de Londres), que era en realidad la más antigua, pues se remontaba a 1717, cuando la Gran Logia de York había sido constituida en 1725 (según algunos autores) o en 1751 (según otros).

Esto es lo que los historiadores han llamado el Gran Cisma. La constitución de los Antiguos exigía la creencia en Dios. En su ritual abundaban las oraciones y múltiples citas bíblicas, tanto como las fórmulas piadosas. Tenía también un grado suplementario: el del Arco Real.

En estas condiciones, está explicado el espíritu que reinaba entre los Anglosajones: la competencia de los Antiguos debía ser fatal para los Modernos. A fin de no desacreditarse enteramente en su propio país, éstos tuvieron que ceder, capitulando poco a poco sobre la mayor parte de los principios, que en sus comienzos habían seducido a los mejores pensadores de Europa.

De reacción en reacción, los Modernos llegaron finalmente a no diferenciarse de los Antiguos más que en detalles de rituales. No había ningún obstáculo serio para la fusión de las dos Grandes Logias inglesas, que en 1813 se unieron para constituir la Gran Logia Unida de Inglaterra.

El proceso de expansión

John Montagu, 2º Duque de Montagu (1690 – 1749)

John Montagu, 2º Duque de Montagu (1690 – 1749)

Desde que un gran señor se puso a la cabeza de la Gran Logia de Londres, se aseguró inmediatamente su prosperidad. Doce logias solamente habían tomado parte, el 14 de junio de 1721, en la elección del duque de Montagu. Tres meses después había 16; al fin del año, 20. En 1725, 49 logias estuvieron representadas en la Gran Logia.

La expansión de la Masonería Moderna fue exponencial. Entre 1721 y 1735 (en sólo 14 años) se constituyeron logias en Dunkerque, París, Gibraltar, Madrid, Portugal, Bélgica, Sajonia, Holanda, Alemania, Suiza, Dinamarca, Suecia, Rusia, Bolonia, Italia, Calcuta, Canadá, Massachussets y Gambia.

Este crecimiento, que se generó prácticamente “en aluvión”, continuó durante todo el Siglo XVIII, adoptando diversas formas, sobre todo en el continente europeo; en donde nacen gran multiplicidad de ritos, muchos de los cuales aún son practicados: el de York, el Francés, el Francés Moderno, el de Schröeder, el de Memphis-Mizraim, el de Adonhiram, el Emulation, el de los Caballeros de Oriente, el de Heredom y obviamente el Escocés Antiguo y Aceptado.

Referencias:

  • Ferrer Benimeli, José Antonio. La Masonería. Alianza Editorial.
  • Wirth, Oswald. El Libro del Aprendiz. Biblioteca Upasika. www.upasika.net
  • Orígenes e Historia de la Masonería. Gran Logia de la Masonería del Uruguay. www.masoneriadeluruguay.org.
  • Herrera Michel, Iván (2007). Historia de la Masonería. Barranquilla, Colombia.
  • El Rito Francés Moderno. Biblioteca Masónica Mauro Pinto, Brasil
  • Lavagnini, Aldo. Manual del Compañero. Edición Virtual
  • CIEM La Regularidad Masónica y el Volumen de la ley Sagrada

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