Con cautela, el candidato que lidera las encuestas en Argentina anticipa un giro

La Nación – Publicado 22/10/2015

 

Con vistas a las elecciones presidenciales del domingo, Daniel Scioli lleva una ventaja considerable a su inmediato competidor, el jefe de gobierno de Buenos Aires; la escasez de sus pronunciamientos públicos genera interrogantes sobre la profundidad de los cambios que introducirá en comparación con la actual presidenta Cristina Kirchner

The wall street journal

BUENOS AIRES.- Daniel Scioli, el candidato que lidera las encuestas de cara a las elecciones argentinas del domingo, proviene de un partido populista que se deleita en desafiar a los Estados Unidos.

Sin embargo, aunque cosecha los beneficios que se desprenden del apoyo de la presidenta Cristina Kirchner, Scioli indica sigilosamente que abriría las puertas a los inversionistas extranjeros y resolvería una disputa con bonistas estadounidenses que ha impedido que Argentina tenga acceso a los mercados globales de crédito.

Scioli recientemente tuiteó una foto suya con el embajador de Estados Unidos Noah Mamet, quien nunca se ha reunido con Kirchner. Sus asesores han conversado con la Administración para el Control de Drogas (DEA), la cual ha reducido marcadamente su nómina en Buenos Aires desde que Kirchner redujo la cooperación de su gobierno.

Daniel Scioli, durante un evento de campaña en Quilmes, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, el 20 de octubre.

Daniel Scioli, durante un evento de campaña en Quilmes, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, el 20 de octubre.

Las evidencias de una postura más conciliatoria han causado tensiones entre los principales asesores de Cristina, que desean que, si gana las elecciones, Scioli se adhiera a las políticas de la presidenta.

Bajo la gestión de la Presidenta, la Argentina se ha aliado con Venezuela, Rusia y otros países que se oponen a los intereses de EE.UU. Su gobierno ha intervenido en la economía, expropiado a firmas extranjeras e ignorado una orden de una corte estadounidense de pagarle US$1.800 millones a fondos de cobertura.

“Claramente, él no es uno de ellos, pero no lo dice”, asegura el analista político Federico Thomsen acerca de las diferencias entre Scioli y el movimiento peronista de Kirchner.

A lo largo de la campaña, Scioli ha permanecido al lado de la Presidenta en público, evitando declaraciones que alienarían el ala más izquierdista de la base de la presidenta, que lo ve con desconfianza.

No obstante, los potenciales miembros del equipo ministerial que Scioli ha revelado son considerados como distantes de Kirchner, asegura Ricardo Romano, un conocido peronista que se desempeñó como subjefe de gabinete del ex presidente Carlos Menem.“El revelar el gabinete fue una medida preventiva para evitar una potencial interferencia de Kirchner”, dijo Romano.

Hasta el momento, esta cuidadosa estrategia parece estar funcionando. Scioli, de 58 años y gobernador de la provincia de Buenos Aires, que alberga a cerca del 40% de la población del país, es la esperanza de los peronistas para mantener la presidencia.

Scioli, vástago de una otrora prominente familia empresarial, lidera las encuestas con 38,3% de la intención de voto, superando a otros dos de los principales candidatos a días de la primera vuelta, según una encuesta reciente de Management & Fit. Su principal contendiente, Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, está en segundo lugar con 29,2% de la intención de voto. Sergio Massa, un peronista disidente, que rompió con Cristina, ocupa el tercer lugar con 21%. Para ganar directamente y evitar una segunda vuelta en noviembre, Scioli necesitaría al menos 40% de los votos o un mínimo de 10 puntos de ventaja sobre Macri.

Aunque Scioli no se presentó en un reciente debate entre candidatos presidenciales y ofrece discursos con pocos detalles, sus asesores y aliados cercanos han dicho que considera una nueva dirección para Argentina, tanto en términos económicos como en sus relaciones con Washington.

“Daniel quiere un país normal, sin las cosas que lo hacen no normal”, asegura Alejandro Morales, un colaborador cercano, refiriéndose a los rígidos controles de capital y la segunda tasa de inflación más alta de América Latina después de Venezuela.

Un aliado, Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia de Salta, dije recientemente a líderes de negocios en Nueva York que la desaceleración económica de China exige una serie de reformas en Argentina, incluyendo unas mejores relaciones con Washington. “Con Daniel Scioli presidente todas estas cosas son posibles”.

Daniel Scioli jugando al fútbol en el club que fundó, Villa La Ñata
Daniel Scioli jugando al fútbol en el club que fundó, Villa La Ñata.

 

Los economistas aseguran que un giro pronunciado sería inevitable. Las reservas extranjeras se agotarían justo al momento en que el presidente electo asuma el poder, en diciembre. El socio comercial más cercano del país, Brasil, está en su peor recesión en 25 años, y la economía local va camino a contraerse 0,7% el próximo año.

Los asesores de Scioli dicen que recortará costosos subsidios a los servicios públicos, incentivará las exportaciones y reformará el instituto de estadísticas del país, al que los economistas acusan de falsificar los datos de inflación. No se sabe qué tan rápido implementaría esos planes.

En entrevistas breves con The Wall Street Journal, Scioli no indicó cómo se diferenciaría su presidencia de la de Kirchner. “Son fases del mismo proyecto”, dijo, implicando que su gobierno continuaría con las políticas de la presidenta.

Aquellos que han seguido de cerca su carrera lo describen como enigmático, o al menos poco dado a audaces pronunciamientos políticos.

“Hay que interpretarlo, adivinar lo que está diciendo y mirar sus gestos”, dice Pablo Ibáñez, coautor de Scioli secreto, una biografía que resalta su disposición de hacer pronunciamientos vagos que revelan poco.

Scioli, un ex campeón de motonáutica que perdió su brazo derecho en una carrera, entró a la arena política en 1990 como diputado y en alianza con Menem, uno de los favoritos de Wall Street. Entre 2003 y 2007 fue vicepresidente de Néstor Kirchner, el fallecido esposo de la presidenta, quien ayudó a hundir los planes de EE.UU. de una zona de libre comercio para el hemisferio.

No creo que haya mucha ideología allí”, dijo Thomsen, el analista. “Mire su historial. Ha estado con todo el mundo”.

Los críticos de Scioli dicen que él está más interesado en vender su imagen que en dirigir el país.

“El único ministerio que funciona en la provincia es el de la publicidad”, asegura Massa, uno de sus rivales por la presidencia.

Cuando las inundaciones golpearon a su provincia en agosto, Scioli voló a Italia, para regresar sólo después que la prensa publicara fotos suyas en la cabina de primera clase mientras buena parte de la provincia estaba bajo el agua.

Scioli dedicó apenas 5% del gasto público a infraestructura entre 2008 y 2013, mucho menos que cualquier otra provincia argentina, según el centro de estudios Iaraf.

Standard & Poor’s recientemente dijo en un reportaje que la gestión financiera de la provincia era débil y carecía de planificación.

No obstante, tanto analistas de S&P como de Moody’s Investors Service han dicho en entrevistas que el equipo económico de Scioli ha sido profesional y transparente. También indicaron que lo que uno de ellos caracterizó como “desordenadas” políticas macroeconómicas de Kirchner atan las manos de Scioli, al entregarle una inflación rampante y otros obstáculos.

Capital Economics, una firma de consultoría con sede en Londres, dijo en una nota de investigación que Scioli, que se convirtió en gobernador en 2007, había convertido “de manera impresionante” un déficit sustancial en un superávit. Su plan para designar a Silvina Batakis -actual ministra de Economía de la provincia- en la misma función a nivel nacional si gana, debería ser visto como una señal positiva, dijo la firma.

Gustavo Marangoni, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, uno de los mayores bancos públicos de Argentina y asesor de Scioli, asegura que este tiene una comprensión sólida de los negocios.

“Daniel entiende la mentalidad de los empresarios muy bien porque viene de una familia empresarial”, dijo.

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