Las Tres Luces, las Tres Grandes Luces y las Tres Pequeñas Luces de la francmasonería

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Las Tres Luces, las Tres Grandes Luces y las Tres Pequeñas Luces de la francmasonería

R.·.H.·. Mateo Góngora Gallegos

 

Reflexiones para la columna de la belleza, de R.·.H.·. Mateo Góngora, es la fuente total y única de todos los contenidos compilados y corregidos para la edición y publicación de este trabajo.  

Fuente: http://bpt86.org/

 

Las tres luces

       Los antiguos masones hacían descansar su obra sobre tres grandes pilares llamados: Sabiduría, Fuerza y Belleza; en honor de antiguos dioses, a los que los fabricantes de imágenes de la Edad Media han consagrado tres de las 22 composiciones alegóricas del Tarot.

el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, que son las columnas que sostienen la Logia.

El Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante son las columnas que sostienen la Logia.

       Las tres grandes columnas de una logia personifican distintos aspectos, facultades y actividades de nuestro “Ser” o del Universo. Cada uno tiene un significado psicológico, y a través de su actuación podemos ver cómo funciona el mecanismo de la Conciencia en el Ser. Según el dicho “Como es arriba es abajo”, este “ser” personificado  en  la  logia  en  miniatura,  donde  vemos  funcionando la  trilogía: Protón, Neutrón y Electrón.

        En Dios vemos, asimismo, la Trilogía: Padre, Hijo y Materia, entre estos dos extremos está el ser humano con la Trilogía: Espíritu, Alma  y Cuerpo. Aun en nuestro cuerpo o personalidad, vemos actuando también la trilogía compuesta por los cuerpos mental, emocional y físico.

       Esas trilogías se hallan sintetizadas en una logia, por tres grandes dignidades, que son: el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, que son las columnas que sostienen la Logia.

       La Sabiduría, la Fuerza y la Belleza (o sea, la Omnisciencia, la Omnipotencia y la Omnipresencia del G.·.A.·.D.·.U.·.), patentizadas como Principios de Verdad, están ubicadas al Oriente, al Occidente y al Sur respectivamente, en donde se manifiestan las tres cualidades. La actuación de cada una de estas dignidades, para la interpretación que corresponda al “Ser” que deseamos considerar, se establece en el drama de la ascendencia y descendencia del hombre. Aquí estamos tomando a la Logia como una representación suya y a las tres personalidades principales, como personificaciones de la actividad de su Espíritu (que denomina el Ser Supremo), su Alma mediadora (su Ser Superior) y su cuerpo, o sea, su personalidad (que denominamos el Ser Inferior), sin olvidar por un momento que él es una imagen del G.·.A.·.D.·.U.·. en todos sus detalles.

       El drama que  se desarrolla en cada tenida por el espíritu, el alma y la personalidad en acción funcionan en nuestra etapa evolutiva, denominada en Masonería, “grado de aprendiz”, en la siguiente forma: el Venerable Maestro, es aquel hermano de sólida reputación y reconocida autoridad adquirida por la madurez de su juicio, por su saber y grandes virtudes, es el que ilumina a los hermanos con la luz de su sabiduría; personifica la divinidad, el espíritu y el poder divino. Se halla situado en el lugar más elevado de la logia, representando así nuestro ser supremo. Su imagen es la expresión de la Voluntad espiritual y se manifiesta a través de la mente Superior.

       El Primer Vigilante como Alma, personifica al “Hijo” o sea, la síntesis o relación entre el Espíritu y Materia, no es ni lo uno ni lo otro. Es, por tanto, el mediador entre los dos opuestos (Espíritu y Materia). Expresa la Fuerza en acción y su característica predominante es el Amor ilimitado u horizontal, distinguiéndose por su acción y equilibrio. Esto se halla simbolizado por el Nivel, que lleva como distintivo, durante los trabajos en Logia. Por hallarse con la vista dirigida hacia el Oriente, puede desde su ubicación ver claramente el Plan, es por este motivo, el constructor en nosotros. Refleja al 2do. Vig.·. la luz que le llega del Oriente.

       El Segundo Vigilante personifica la personalidad o el aspecto material del Ser. Constituye el instrumento a través del cual se expresa al Ser Supremo en nosotros, y lleva a cabo su obra de construcción espiritual del Templo. Reúne a los Obreros, o sea, a sus instrumentos, para que revelen a través de sus obras la belleza divina. Su cualidad distintiva es la inteligencia o luz mental. Se distingue por su acción en un sentido vertical, en contraste con la actitud horizontal del Alma. Por esto su distintivo en Logia es la plomada, la cual a su vez en su carácter de péndulo, indica lo temporal de su existencia. En el cruce de ambos en punto elevado de síntesis, como es de esperarse, se halla el primer objetivo de la personalidad, el cual requiere su fusión con el Alma. Esto se confirma en la Escuadra que lleva el V.·.M.·.; que simboliza al hombre, pues es una combinación del Nivel y la Plomada; de lo vertical y lo horizontal de la vida.

      En el taller es costumbre que  cerca del V.·.M.·. se encuentre la estatua de Minerva, que simboliza la Fuerza, y cerca del 2do. Vig.·. la estatua de Venus, que expresa la belleza.

Las Tres Grandes Luces de la Francmasonería

       En la parte céntrica del Valle del Templo de la Logia está ubicado el Ara. A su alrededor hay tres luces. Sobre el Ara se encuentra un tapiz y sobre éste se coloca la Biblia o Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás. Las que se denominan “Tres Grandes Luces de la Francmasonería.” Estas Grandes Luces se encuentran bajo el brillo de la refulgente Estrella de David o Sello de Salomón, cuya significado interpreta el masón Goethe diciendo: “Para empezar y conducir: Compás, Plomo y Nivel”.  Todo se entorpece y paraliza en las manos, si la Estrella no ilumina el día.

Venerable Maestro, es aquel hermano de sólida reputación y reconocida autoridad adquirida por la madurez de su juicio, por su saber y grandes virtudes, es el que ilumina a los hermanos con la luz de su sabiduría; personifica la divinidad, el espíritu y el poder divino.

Venerable Maestro, es aquel hermano de sólida reputación y reconocida autoridad adquirida por la madurez de su juicio, personifica la divinidad, el espíritu y el poder divino.

       La Biblia o Volumen de la Ley Sagrada es: “La Luz sobre nosotros”, no como autoridad dogmática, sino como expresión de fe en una ordenación moral del mundo. La Escuadra es “La Luz en nosotros”. El símbolo del derecho y del Deber, de la acción moral.  El Compás es “La Luz alrededor de nosotros”, el símbolo de la Fraternidad y del Servicio al Prójimo.

       La Biblia simboliza la palabra divina, el verbo o verdad suprema, escrita en nuestro corazón, en nuestro archivo de la memoria. Es la ley natural de la cual habla San Pablo.  Significa la revelación de lo alto, que obliga a la conciencia del individuo que está siendo iniciado. La Biblia simboliza al G.·.A.·.D.·.U.·. a través del Verbo, del Logos. En nuestros Rituales se menciona que la Biblia es el símbolo del esclarecimiento que debemos a nuestra Razón.

        La Escuadra representa lo sólido, es el  símbolo de la materia.  Puede representar la vida terrenal del hombre, su parte más inferior, el Soma.  Tiene diversas significaciones simbólicas como: Justicia, Equidad; indican que los actos humanos deben encuadrarse en miras de superior y eminente bondad.

       El compás simboliza la vida superior del hombre, la parte espiritual, el Alma, la Conciencia, el Ego. El compás representa un ángulo de la cual dos líneas distinta s parten de un punto y cuanto más se alejan de su origen, más se separan.  Entonces, el punto central del compás es la unión del Espíritu, del hombre con el Espíritu Divino. Es la realidad que se manifestó en  apariencia.  Es  el Ser que adquirió forma. Es el Espíritu que se vistió de materia. El punto central de la unión corresponde al oriente, al mundo de la verdad, de la realidad, la fuente de la creación que permanece eternamente y en estado de unidad invisible.

 El Segundo Vigilante personifica la personalidad o el aspecto material del Ser. Constituye el instrumento a través del cual se expresa al Ser Supremo en nosotros, y lleva a cabo su obra de construcción espiritual del Templo.

El Segundo Vigilante personifica la personalidad o el aspecto material del Ser. Constituye el instrumento a través del cual se expresa al Ser Supremo en nosotros, y lleva a cabo su obra de construcción espiritual del Templo.

       El compás es la intuición y la Escuadra, la Razón. La Escuadra es el inverso del Compás.  El compás representa el Espíritu manifestado en la materia, en el cuerpo. La Escuadra, cuyo punto central es hacia abajo y sus dos brazos se elevan hacia el Cielo, representa al hombre inferior que por ser dominado por lo superior se eleva nuevamente a su origen, al Cielo. También el compás representa el Cielo, la Divinidad, el Espíritu entrelazado con la Tierra, la Humanidad y la materia. Lo superior se une a lo inferior, el Verbo es hecho carne. Luego la Escuadra y el Compás simbolizan al Ser Humano en su integridad.

       La Escuadra y el Compás abiertos y entrelazados encima de la Biblia o Palabra Divina son los instrumentos simbólicos que nos sirven para interpretarla y usarla constructivamente. Las dos herramientas están apoyadas sobre el Logos, expresando que la existencia del hombre depende del G.·.A.·.D.·.U.·. y que no puede tener existencia separado de él. Esto tiene vigencia siempre, es permanente, y es por eso que la combinación de las Tres Grandes Luces de la Francmasonería tiene que estar presente en los tres grados. La combinación de las tres tiene por significado: la existencia de un Espíritu Divino, una Fuerza indefinible o Primer Principio Fundamental, la existencia de un Alma o Espíritu humano y la relación de ambos con el Universo material.

Las Tres Pequeñas Luces

       La Luz que busca la Francmasonería no es aquella representada por el Sol, sino la Luz que proviene del conocimiento, porque la luz es Verdad y nuestro ritual nos dice: “La Verdad por sí misma es inmutable; en sus juicios no existe la injusticia y ella es majestad, poder y gloria de todas las edades”.

El Primer Vigilante como Alma, personifica al “Hijo” o sea, la síntesis o relación entre el Espíritu y Materia, no es ni lo uno ni lo otro.

El Primer Vigilante como Alma, personifica al “Hijo” o sea, la síntesis o relación entre el Espíritu y Materia, no es ni lo uno ni lo otro.

       En el simbolismo masónico, la oscuridad es el Mal, mientras que la Luz es el Bien. Muchos de nuestros antiguos diplomas ostentan la siguiente Oración: “La Luz brilla en la oscuridad y la oscuridad no la comprende”. Que es una forma simple de intuir que la Verdad no puede ser comprendida donde prevalece la ignorancia. Es por consiguiente nuestro deber llevar el conocimiento a nuestro prójimo para que él pueda ser capaz de comprender la Verdad.

      En la lectura del primer grado sabemos que la Logia consta de tres Luces pequeñas simbólicas: una de éstas se encuentra en el Este, una en el Oeste, y una en el Sur. No existe luz en el Norte, por razón de que el Templo del Rey Salomón, del cual todas las Logias es representación, se colocaba tan al norte que la Elíptica que el Sol y la Luna, al alcanzar su  altura meridiana, no podían arrojar sus rayos en la parte septentrional. Por consiguiente, al norte le llamamos, masónicamente, el lugar de la oscuridad. Este uso simbólico de las tres luces pequeñas, es muy antiguo, encontrándose en las lecturas primitivas del siglo pasado.

      ¿Por qué las tres luces? Porque es la parte de nuestro simbolismo: es la Fe, la Esperanza y la Caridad: la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza: el Omnisciente, Omnipotente y Omnipresente.  El Triángulo equilátero representa a Dios, y el símbolo perfecto de un hombre cuya calidad es la armonía de su Ser.  El triángulo nos enseña la doctrina del Hombre Perfecto; un hombre cuya educación no es unilateral, con prejuicios e incompleta. Un hombre puede ser sabio entre sus semejantes, pero si carece de fortaleza física o de belleza en el carácter, falla ante los ojos de su Creador. Puede ser epítome de la fortaleza mental y física, pero si carece de sabiduría, será simplemente una gargantúa.  Si carece de belleza del carácter o del cuerpo y  tampoco tiene sabiduría o fortaleza, no está apto para llevar a cabo su deber para con su Creador o con sus semejantes.

       Las Tres Luces, de igual manera que los Tres Oficiales Principales, y los tres sostenes principales, se refieren indudablemente, a las tres estaciones del Sol –su salida en el Este, su meridiano en el Sur, y su puesta en el Oeste: y de este modo el simbolismo de la Logia, como representación típica del mundo, continua siendo preservado.

 

 

 

One thought on “Las Tres Luces, las Tres Grandes Luces y las Tres Pequeñas Luces de la francmasonería

  • A..L..G..D..G..A..D..U..
    Mis reflexiones sobre el Documento

    Cómo aprendiz, y en una primera lectura, creo que me es imprescindible ahondar, y, sobre todo reflexionar, sobre, este magnífica lección de Sabiduría
    Creo que representa de una forma, iniciatica, el espíritu masonico, primero ofreciéndonos los conocimientos del simbolismo, y lo que significan, cuestión fundamental, para poder entender los ritos.
    Asií también nos ofrece, el pensamiento de como tenemos que trabajar, sobre las tres Luces, que a su vez comprenden los elementos fundamentales sobre los que tenemos que trabajar mucho, por lo menos, es mi caso.
    Ominiesciente,Omnipotente,
    Omnipresente.
    Que son a su vez La Fe, La Esperanza y La caridad,: La Sabiduría, La Fuerza, y La belleza.
    Creo, que profundizar en estos, elementos, ” LA LUZ ” siempre Omnipresente en nuestro interior para poder iniciar a trabajo sobre la piedra bruta

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