Las masonerías en el mundo contemporáneo. Novena entrega. La masonería en Argentina y Chile

A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
Libertad Igualdad Fraternidad

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Las masonerías en el mundo contemporáneo

(Novena  entrega)

H.·. Oscar Figueredo

M.·.M.·.

Log.·. José Martí Nº 125

LA MASONERÍA LATINOAMERICANA

(Capítulo cuarto)

LA MASONERÍA EN ARGENTINA Y CHILE

 

 

La Masonería en Argentina: sus orígenes

 

Factibles vínculos con la Gran Logia de Londres

      Según documentos encontrados en la ciudad de Buenos Aires y de acuerdo a otros existentes en el archivo de la Gran Logia de Inglaterra, la entonces Gran Logia de Londres y Westminster, en el año 1735, por determinación de su Gran Maestre, habría designado al caballero Adolph Cook como Gran Maestre Provincial para América del Sur.

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       Dado que la Gran Logia de Londres recién a partir de 1750 empezó a tener matricula de sus miembros, se carece de mayores datos sobre el citado Cook y los masones que eventualmente pudo haber iniciado en aquella época. Su nombre figura en 1730 como miembro de la Logia Emulación No 21, de la ciudad de Londres, cuya fundación data en 1723.

        En una nómina de Grandes Maestros Provinciales, que aparentemente se remonta al año 1737, Adolph Cook sigue figurando con el referido título, pero su nombre no figura en cambio en los registros del año 1750, lo cual hace presumir que en el ínterin haya fallecido. Por otra parte, Cook aparece en Buenos Aires, ocupándose aparentemente de negocios mercantiles y realizando entre 1735 y 1737 diversos viajes desde Buenos Aires a la región del Caribe y Brasil.

Las primeras logias argentinas

       Se ha podido comprobar como cierta (pese a las serias discusiones planteadas) la existencia en Buenos Aires de una Logia denominada “Independencia”, fundada a fines del siglo XVIII y que obtuvo Carta Constitutiva de la Grande Logue Genérale Acosase de France, cuerpo éste que fue absorbido el 8 de enero de 1805 por el Gran Oriente de Francia, quedando la antes mencionada Logia en libertad de acción sobre su futuro.

Antigua tumba masónica (Córdoba - cementerio disidente).

Antigua tumba masónica (Córdoba – cementerio disidente). Data del año 1740.

       También a fines también del siglo XVIII, el portugués Juan de Silva Cordero, funda la Logia San Juan de Jerusalén de la Felicidad de esta parte de América, con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Maryland. Según Mario Dotta Ostria en Caudillos, Doctores y Masones, podría ser o estar vinculada a la famosa Logia Independencia que habría existido desde 1795 y de la cual habrían sido parte Manuel Belgrano y Juan José Castelli, pero que durante la Revolución de Mayo tuvo como Venerable Maestro al Dr. Julián Álvarez, que proporcionó a muchos de los miembros de la Logia Lautaro. Los títulos distintivos de ambas Logias indican bien a las claras cuáles eran las finalidades perseguidas por sus organizadores: la independencia y la felicidad de esta parte de América.

       Durante las Invasiones Inglesas (principios del siglo XIX), en el seno de los regimientos que llegaron a Buenos Aires había Logias que funcionaban con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda. Los miembros de esas Logias constituyeron en Buenos Aires las logias Hijos de Hiram y Estrella del Sur, ambas también con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda, y en cuyo seno fueron iniciados muchos criollos.

La Masonería después de 1810

       Al producirse la Revolución de Mayo existía en Buenos Aires esa logia presidida por el doctor Julián B. Álvarez, cuyo nombre no se sabe con exactitud, ya que unas veces aparece con el de San Juan y otras con el de Independencia. Dado que todas las Logias Masónicas se denominan Logias de San Juan, cabría la hipótesis de que el “Independencia fuera el verdadero título distintivo de la Logia y ésta fuera la misma fundada a fines del siglo XVIII.

       La Logia, presidida por el doctor Álvarez, tiene una importancia fundamental por cuanto de entre sus miembros fueron seleccionados aquellos que secundarían a Alvear, San Martín, Zapiola y demás masones viajeros que llegaron en la fragata Jorge Canning, para la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires.

La Logia Lautaro

Logia Lautaro.

Logia Lautaro.

        La Logia Lautaro fue fundada en 1812 y sus integrantes formaron posteriormente las lautarinas de las ciudades de Santa Fe, Córdoba y Mendoza en la Argentina, y la de Santiago de Chile.

        Además de las Logias lautarinas, durante las guerras de la independencia hubo sendas Logias en el Ejercito de los Andes y en el Ejercito del Norte, la primera presidida por el Libertador San Martín y la segunda por Belgrano.

        El general Belgrano funda además la Logia Argentina de la ciudad de Tucumán, denominada posteriormente Unidad Argentina y que trabajo con Carta Constitutiva otorgada por la Masonería de Nueva Granada.

       Acerca de esas Logias se ha entablado una polémica, más de una vez apasionada, sobre si eran o no masónicas. Los que les negaron tal carácter sostienen que “aparte del formulismo masónico esas agrupaciones tenían fines patrióticos y que sus componentes eran profundamente católicos”.

Las condenas del Vaticano

        Se pone particular énfasis en esto último por haber sido la Masonería reiteradamente condenada par las autoridades del Vaticano desde el 28 de Abril de 1738, en que apareció la “constitución” In Eminente Apostolitos Especula, de Clemente XII. Sobre esa encíclica se basó Felipe V en 1740 para legislar en contra de los masones, ejemplo que se imitó con el Real Decreto del 2 de julio de 1751 y otras sucesivas medidas de las autoridades españolas hasta en que el gobierno franquista se establece el “delito de Masonería” con una pena mínima de doce años y un día de prisión.

       Al argumento de que siendo los patriotas de 1810 y de la independencia argentina profundamente católicos no podrían ser masones, ya que la Iglesia había “condenado la secta”, se puede contestar que con ese criterio esos mismos hombres, ante la aparición de las bulas de Pío VII, del 30 de enero de 1816, y las de León XII, del 24 de septiembre de 1824 y del 10 de febrero de 1825, en que se condenaba a los movimientos libertadores de América, debían abandonar las armas y volver a someterse a Fernando VII y sus sucesores.

        En 1821 un grupo de constitucionalistas españoles llega a Buenos Aires y funda la Logia Aurora, bajo los auspicios de la Masonería española. Con la muerte del general Rafael del Riego y Núñez, varios de sus partidarios llegaron a Buenos Aires, formando otra logia con el título distintivo de Libertad, bajo los auspicios del Gran Oriente Español. De esa época datan también la Logia Fénix, fundada bajo los auspicios de la Gran Logia de Maryland.

La Southern Star, Estrella sureña

       En 1825 un grupo de súbditos estadounidenses organizan Estrella Sureña (Southern Star), con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Pensilvania. En esa Logia incorporase don Bernardino Rivadavia. La Logia siguió trabajando hasta que en el año 1829, ya baja la influencia rosista, fueron perseguidos sus integrantes, viéndose obligados muchos de ellos a emigrar a Montevideo, donde formaron la Logia Asilo de la Virtud, con Carta Constitutiva también de la Gran Logia de Pensilvania.

       Durante la tiranía surgieron numerosas Logias conocidas con la denominación genérica de Unitarias, por cuanto la mayoría, si no todos sus componentes, se oponían al régimen de Rosas. En esas Logias militaron muchos de los más allegados, e incluso cercanos parientes de Rosas. Algunas de esas Logias llegaron hasta nuestros días, así la de San Juan de la Frontera, de la ciudad de San Juan; la Constante Unión, de la ciudad de Corrientes; y la Logia Jorge Washington, de la ciudad de Concepción del Uruguay. Por su parte, Garibaldi, durante su estada en Entre Ríos, en 1837, funda una Logia en Gualeguaychú.

        Después de la Batalla de Caseros (febrero de 1952), los masones siguen agrupándose y surgen varias Logias argentinas y algunas extranjeras. Entre las primeras, cabe mencionar la Logia Fraternidad, de San Nicolás de los Arroyos, fundada por José A. Melián, y las Logias Concordia, fundada en 1852, Constancia, en 1855, Unión del Plata, en 1855, y Confraternidad Argentina, en 1856, estas últimas de la ciudad de Buenos Aires, las cuales trabajaban bajo los auspicios de la Masonería brasileña o del Uruguay.

       Entre las Logias extranjeras recordamos la Logia Amie des Naufrages, integrada por franceses y que trabajaba bajo los auspicios de la Masonería francesa; y la Logia Excelsior, fundada en 1853 por un grupo de residentes ingleses, bajo los auspicios de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

La fundación de la Gran Logia

        El 11 de diciembre de 1857, siete de las Logias existentes en la ciudad de Buenos Aires: Unión del Plata, Confraternidad Argentina, Consuelo del Infortunio, Tolerancia, Regeneración, Lealtad y Constancia, se agrupan y constituyen la actual Gran Logia de la Argentina, eligiendo como primer Gran Maestre al doctor José Roque Pérez, distinguido jurisconsulto, diplomático, hombre público y eminente filántropo. Recibieron su Carta Patente de la Masonería Uruguaya (Gran Oriente del Uruguay).

         Acompañaron al doctor José Roque Pérez en su gestión el doctor Pedro Díaz de Vivar, en calidad de Pro Gran Maestre; el doctor Nicanor Albarellos y el coronel Santiago Rufino Albarracín, como Grandes Vigilantes; el doctor Eustaquio J. Torres, como Gran Orador; el doctor Fernando Cruz Cordero, como Gran Secretario; don Federico Álvarez de Toledo, como Gran Tesorero; y el doctor Alejandro Brown, como Gran Hospitalario.

El cuadro masónico del 25 de julio de 1859

Palacio Cangallo - Actual sede de la Gran Logia de Argentina de libres y aceptados masones.

Palacio Cangallo – Actual sede de la Gran Logia de Argentina de libres y aceptados masones.

   Según un cuadro del 25 de julio de 1859, la Gran Logia estaba conformada por las siguientes Logias: Unión del Plata No. 1, con 110 miembros y Venerable Maestro el doctor Federico Pinedo; Confraternidad Argentina No. 2, con 96 miembros y Venerable Maestro don José Manuel Lafuente; Consuelo del Infortunio No. 3, con 90 miembros y Venerable Maestro el doctor Nicanor Albarellos; Tolerancia No. 4, con 82 miembros y Venerable Maestro el doctor Bernardo de Irigoyen; Regeneración No. 5, con 56 miembros y Venerable Maestro don Mariano Billinghurst; Lealtad No. 6, con 96 miembros y Venerable Maestro don Antonio Zinny; Constancia No. 7, con 24 miembros y Venerable Maestro don Esteban Senores; Sol de Mayo No. 8, de la ciudad de Buenos Aires como las anteriores, con 56 miembros y Venerable Maestro el doctor Carlos Durand; Verdadera Iniciación No. 9 de la ciudad de Buenos Aires, en formación; Fraternidad y Beneficencia (actualmente llamada Unión y Amistad) No. 10, de San Nicolás de los Arroyos, con 41 miembros y Venerable Maestro el general Wenceslao Paunero; Filantropía No. 11 de la ciudad de Rosario, que se hallaba en receso; Unión Italiana No. 12, con 45 miembros y Venerable Maestro el doctor José Salvarezza; Obediencia a la Ley No. 13, de la ciudad de Buenos Aires, al igual que la anterior, con 25 miembros y Venerable Maestro el doctor Manuel Pereda; Verdad No. 14 de la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, con 34 miembros y Venerable Maestro el doctor Manuel H. Langenheim; y Dios y Libertad No. 15 de la localidad de Los Ranchos, de la antes mencionada provincia, con 20 miembros y Venerable Maestro el doctor Benito Méndez González.

        Es decir, que a veinte meses de la fecha de su fundación, la Gran Logia de la Argentina contaba con 15 Logias que agrupaban a casi 900 miembros.

La Masonería en Chile: sus orígenes

        De la página web de la Gran Logia de Chile extraemos el siguiente relato, que da cuenta de los orígenes fundacionales de la Masonería en territorio chileno.

Francisco de Miranda y su influencia

         A nuestra América española la influencia de la Masonería llegó con la independencia. Las ideas del notable masón venezolano Francisco de Miranda, perteneciente a una Logia de Virginia, llevan, sin lugar a duda, la impronta masónica cuando considera organizar una sociedad secreta que trabajase por la independencia de la América hispana.

         En el año 1798, bajo la inspiración de Miranda, se crea en Londres, dependiendo de la Gran Logia de Inglaterra, “La Gran Reunión Americana”, cuyos miembros se autodenominaban “Caballeros Racionales”, y que se preocupó de constituir sociedades o Logias que llevaron el subtítulo de “Lautaro”.

Las Logias Lautaro

        En estas Logias Lautaro, cuyo nombre se dice habría sugerido O’Higgins a Miranda, militaron la mayoría de los héroes de la independencia de América. La naturaleza de las Logias Lautaro en cuanto a ser sociedades propiamente masónicas, es aún tema de discusión entre los historiadores, pero sí estaban formadas por masones y tenían un objetivo político muy concreto: independizar a América de la corona española. El juramento de los miembros de estas sociedades pro-independentistas es un testimonio de su convicción patriótica cuando expresaban: “Nunca reconoceremos un gobierno legítimo de nuestra patria sino aquel que sea elegido por la libre y espontánea libertad del pueblo, siendo el sistema republicano el más adaptable al gobierno de las Américas. Propenderemos por cuantos medios estén a nuestro alcance a que los pueblos decidan por él”. Así, una vez que la misión fue considerada cumplida, se disolvieron alrededor de 1823.

La Logia Filantropía Chilena

Manuel de Lima y Sola, Fundador de la Masonería Chilena.

Manuel de Lima y Sola, Fundador de la Masonería Chilena.

    Es en 1825, durante el sitio naval de El Callao, que el Almirante Manuel Blanco Encalada tuvo la oportunidad de trabar amistad con el general Manuel Antonio Valero, con quien pudo visitar las cuatro Logias masónicas que existían en Lima. En esa oportunidad, y en su calidad de Soberano Gran Inspector General del Grado 33°, con plenos poderes para fundar Logias masónicas, Valero convino con Blanco Encalada la instalación de un Taller en Chile, idea que se materializó el 15 marzo de 1827, al fundar la Logia “Filantropía Chilena“, la cual al parecer tuvo cierta importancia en la formación del incipiente pensamiento liberal en Chile. Esta Logia se fundaba bajo la directa Obediencia de un Capítulo Rosa Cruz del Oriente de Lima, e indirecta del Gran Oriente de Colombia.

        Luego de la victoria de Prieto, Portales y los pelucones en Lircay, la Logia Filantropía Chilena se disuelve, al menos aparentemente. No obstante su influencia siguió manifestándose a través del grupo de los “Philopolitas” que pretendieron impedir la reelección de Prieto como Presidente de la República en 1834. Habiendo fracasado este primer intento masónico en Chile, la Logia Filantropía Chilena desapareció. Sin embargo, no se perdió la simiente de la Orden.

La influencia francesa y norteamericana

       Es así que la Masonería chilena, existente hoy, se fundó verdaderamente en la coyuntura del 48, y no fue, al menos inicialmente, una copia sino más bien una filial de la matriz europea. Tal como aquélla, se trató de una s

ociedad secreta, de iniciados, y que si bien no dejaba de tener objetivos políticos no declarados, su accionar perseguía horizontes más amplios; la cultura, las costumbres y el conocimiento en materias de su interés.

       Es indesmentible su origen foráneo y se puede decir de que su acta de nacimiento es del 7 de agosto de 1850 cuando un grupo de franceses constituyó en Valparaíso una Logia llamada “L’Etoile du Pacifique”, y el Gran Maestro del Gran Oriente francés, el príncipe Lucien Murat, aprobó su creación en noviembre de 1851. La relación fundacional entre “L’Etoile du Pacifique” y el Gran Oriente francés deja en evidencia que algunos de los miembros de la Logia ya habían sido masones en Francia antes de llegar hasta las costas del Pacífico. Sucede lo mismo después con los primeros masones alemanes con respecto a su madre patria.

       El ejemplo de los primeros masones franceses establecidos en Chile fue seguido por los norteamericanos, quienes fundan una segunda Logia que se llamó “Bethesda”. Aparentemente sus miembros eran también masones en su país y habiendo inmigrado a Chile, desearon reagruparse. En 1852 iniciaron los trámites pertinentes para afiliarse a la Gran Logia de California. Pasado un tiempo prudente y al no recibirse una respuesta, se dirigieron a la Gran Logia de Massachusetts, donde tuvieron mejor fortuna, pues ese poder masónico procedió en breve a extender la autorización correspondiente y envió la respectiva Carta Constitutiva, para posteriormente, ser solemnemente instalada el 14 diciembre de 1854.

Las primeras logias chilenas

       Los primeros masones propiamente chilenos comienzan a organizarse bajo la conducción de quien, según varios autores, es considerado el verdadero fundador de la Masonería chilena, Manuel de Lima, quien comprendió que si no se establecía en Chile un Taller que trabajase en el idioma español, la Masonería quedaría circunscrita a una efímera pertenencia de extranjeros.

       Se cree también que recibió ayuda o consejo de los Hermanos franceses pertenecientes a “L’Etoile du Pacifique”, que ya contaba con algunos chilenos y argentinos que ahora pasaban a integrar la nueva Logia en formación, la cual fue bautizada con el nombre de “L’Union Fraternelle” y que nace bajo la dependencia del Gran Oriente de Francia, un 27 de julio de 1853. La Logia se multiplicó y hacia 1855 tenía un cuadro de 42 Hermanos, entre los cuales podemos destacar a Federico Schwager, José Victorino Lastarria, Domingo Faustino Sarmiento y a los Ilustres Hermanos que siguieron a Manuel de Lima en la conducción del Taller, como Juan de Dios Arlegui, Enrique Pastor López y Francisco Javier Villanueva.

Certificado de Maestro Masón, data de 1874.

Certificado de Maestro Masón, data de 1874.

       Enrique Pastor López, miembro de L’Union Fraternelle, traslada su residencia a Concepción en 1856, iniciando así un nuevo núcleo masónico que llamó “Estrella del Sur”, pidiendo luego su Carta Constitutiva al Supremo Consejo del Perú. Sin embargo en 1860 se integra al Gran Oriente de Francia cambiando su nombre por el de “Aurora de Chile” y recibiendo su Carta Constitutiva con fecha 12 de septiembre de ese mismo año.

        Esto tuvo por finalidad un intento de homogenización de la estructura de la Masonería chilena, imitando el modelo cultural más admirado por el sector social del cual surge la Masonería chilena: Francia. Posteriormente, el 14 de mayo de 1862 esta Logia da origen a la Respetable Logia “Fraternidad”, cuyo fundador y primer Venerable Maestro es también el Hermano Enrique Pastor.

        Por su parte en Copiapó, la ciudad del radicalismo, se funda el 11 de enero de 1862 la tercera Logia propiamente chilena, que adoptó el nombre de “Orden y Libertad” y en ella se inscribirían muchos de los fundadores del futuro partido radical. Su Venerable Maestro fue Guillermo Eduardo Gotschalk, médico danés, protestante, Cónsul de su país en Copiapó. Ese mismo año se funda en Valparaíso la Logia “Progreso”, nacida del seno de Unión Fraternal y que sería la cuarta columna fundamental de la futura Gran Logia de Chile, siendo su Venerable Maestro el insigne hermano Blas Cuevas Zamora, hasta entonces miembro de Unión Fraternal.

La fundación de la Gran Logia de Chile

       Para el año 1862 ya existían cuatro logias exclusivamente nacionales funcionando en idioma castellano en el país: Unión Fraternal, dirigida por Manuel De Lima en Valparaíso; Aurora de Chile, dirigida por Enrique Pastor en Concepción; Orden y Libertad, dirigida por Guillermo Gotschalk en Copiapó; y Progreso, dirigida por Blas Cuevas en Valparaíso.

      Sobre esta base, ya era posible concretar el plan. Luego de múltiples gestiones y tentativas, por fin se pudo concordar el día 29 de abril de 1862, en una asamblea integrada por las logias de Valparaíso, Copiapó y Concepción, la formación de la Gran Logia de Chile.

       El día 24 de mayo se efectúa la elección de la primera oficialidad de esta Gran Logia de Chile, cuyo detalle es el siguiente: “Venerable Gran Maestro: Juan de Dios Arlegui Gobea, Gran Diputado: Melitón Caso Primer Gran Vigilante: Fco. Javier Villanueva Segundo Gran Vigilante: Manuel De Lima Gran Secretario: A. M. Medina Gran Orador: M. C. de Sarratea Gran Tesorero: Pedro Gudde”.

       El día 24 de mayo de 1862 se instala solemnemente al primer Gran Maestro; distinción que recayó en el ciudadano Juan de Dios Arlegui Gobea, quien provenía de una familia tradicional y católica. No obstante a esta poderosa influencia religiosa, Juan de Dios Arlegui, sin enemistarse con sus familiares y maestros, supo descubrir su destino que lo llevaría a liderar un movimiento intelectual de inspiración racionalista, muy progresista para su época.

        Tras su nacimiento en el puerto, la masonería comenzó a crecer y aparecieron nuevas logias masónicas en Santiago y ciudades de provincia. De esta manera, a fines del siglo XIX, la masonería había logrado constituirse a nivel nacional, al existir más de 30 logias masónicas repartidas a lo largo y ancho del país, dependientes de la Gran Logia de Chile.

 

Referencias:

  • Dotta Ostria, Mario (2006). Caudillos, Doctores y Masones. Montevideo: Ediciones de la Plaza.
  • Corvalán, Alfredo (2015). “La Masonería argentina: pasado, presente y futuro”.
  • Sepúlveda Chavarría, Manuel (1974). Crónicas de la Masonería Chilena [Tomo I]. Santiago de Chile: Ediciones de la Gran Logia de Chile.
  • Página web de la Gran Logia de Chile.  Antecedentes y Fundación – Historia. http://www.granlogia.cl

 

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