Las Luces en la Masonería

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Las Luces en la Masonería

Logia Masónica Regular de Zaragoza

Santiago Ramón y Cajal No. 55

 

Fuente: http://www.src35.com/

Versión corregida y editada por www.gadu.org

 

           Los masones pedimos Luz para ser iniciados, esta luz nos hará ver el conocimiento, la verdad, nos iluminará el camino que debemos de recorrer como masones y salir así de las tinieblas. Este término de luz está mucho más extendido en nuestra cultura, ya que con frecuencia usamos las expresiones “ver la luz” y “estar iluminado” en un contexto simbólico.

La Luz nos iluminará el camino que debemos de recorrer como masones y salir así de las tinieblas.

La Luz nos iluminará el camino que debemos de recorrer como masones y salir así de las tinieblas.

        La Luz está identificada tradicionalmente con el espíritu o con la manifestación de la moralidad y de la sabiduría. La luz está en relación complementaria con la oscuridad. El simbolismo de la salida de las tinieblas hacia la luz está en todos los rituales de iniciación. Luz y oscuridad son valores alternantes.

         El término Luz en Masonería se refiere al conocimiento iniciático que los masones pretenden adquirir. “Conocer la luz” es conocer la Verdad, adquirir la conciencia de un centro de luz, y en consecuencia, de fuerza espiritual. La percepción de la luz es una experiencia sensorial con aspectos tanto físicos como emocionales. Las fuentes de luz natural han dado lugar a asociaciones que hoy se encuentran profundamente arraigadas en la psique humana. Sentimos que la luz del sol nos ofrece seguridad, calidez y claridad de visión, mientras que la luz de la luna y de las estrellas es mágica, misteriosa e induce al romance, a la contemplación y al asombro. La luz nos sirve para iluminar o señalizar, tanto caminos como estancias.

          Dos son las fuentes de luz natural: el Sol y el reflejo de este sobre la luna. Cuando el hombre encontró el fuego, fruto del relámpago o quizás de la lava de algún volcán, encontró una nueva herramienta, la antorcha, que le permitiría dar luz aun cuando la madre naturaleza se la negaba. Encontró, además, la manera de iluminar y señalizar, de apoderarse a voluntad de las tinieblas.

         Pero todo ello tenía un inconveniente. La luz podía propagarse, podían encender nuevas antorchas de una ya existente (se podía propagar el fuego), pero no podían generarlo. Tuvieron que pasar muchos más años hasta que el hombre fue capaz de generar el fuego. Eso obligó a tener los “Guardianes del Fuego”, quienes velaban día y noche para que permaneciera siempre vivo. Si el fuego se apagaba, eran castigados enterrándolos vivos. He aquí una prueba de la importancia del uso y el control de la luz, para poderse apoderar de la noche.

         Hoy en día, la luz es tan importante como entonces, pero afortunadamente, la tenemos mucho más accesible. No nos cuesta trabajo iluminar una estancia o señalizar un camino, pero sin duda el no hacerlo lleva consecuencias impredecibles (recordemos el apagón de New York en 2003, por ejemplo).

En la masonería disponemos de diversas luces.

Las Tres Grandes Luces

     

Los hombres dos veces nacidos recibimos la luz en la iniciación, y al morir dicen que al final de un gran túnel hay una potente luz que nos atrae.

Los hombres dos veces nacidos recibimos la luz en la iniciación, y al morir dicen que al final de un gran túnel hay una potente luz que nos atrae.

 La escuadra, el compás y el libro de la ley sagrada: el estudio y el uso de estas tres grandes luces hace que se vaya iluminando el sendero que conduce al conocimiento.

       El libro de la ley sagrada (Biblia, Corán o Torah): representa la conciencia de Dios. Representa la verdad revelada y sagrada. No se trata de una referencia religiosa, sino de la inspiración de la ciencia sagrada que se revela a quien sepa leer en él.

       Compás: representa la imagen del pensamiento y del espíritu relacionado con la justicia, prudencia y la veracidad. Además, representa la justicia con que deben medirse los actos de los hombres; por eso, junto con la ley sagrada y la escuadra, es una de las grandes joyas y de las grandes luces que iluminan la logia.

       Escuadra: Es símbolo de la materialidad, de la Creación. Representa; es el ángulo recto que forma el principio de toda construcción, rectitud moral y la conciencia del hombre.

Las Tres Pequeñas Luces o Luces del Origen

       El Venerable Maestro, Primer Vigilante y Segundo Vigilante, por ocupar respectivamente Oriente, Occidente y Mediodía. Donde se manifiestan las tres cualidades de los trabajos en logia: Sabiduría, Fuerza y Belleza; que simbolizan Omnisciencia, Omnipotencia, Omnipresencia del G.·.A.·.D.·.U.·.

       La Sabiduría es la presencia de Dios en la Tierra. La inteligencia creadora que manifiesta el Plan del Gran Arquitecto. La fuerza representa la mente consciente y la facultad de realizar lo que la inteligencia concibe. La belleza es la expresión exterior de la armonía y el orden interior de la obra realizada con la Sabiduría y la Fuerza. La sabiduría, la fuerza y la belleza representan los tres pilares misteriosos que sostienen el templo masónico.

Delta

      Se encuentra en Oriente sobre el Venerable Maestro, y simboliza la suprema Realidad o verdadera luz. El Delta se ilumina en la apertura por la invocación al G.·.A.·.D.·.U.·. y se apaga en la clausura. Es el emblema de la unidad trina de Dios, o bien de la máxima masónica (libertad, igualdad y fraternidad). Lleva en su centro un solo ojo rodeado de rayos, un punto o la letra hebrea Yod, lo cual expresa la presencia en el tempo del G.·.A.·.D.·.U.·.

Sol y Luna

       A ambos lados de oriente, indican la luz directa y la luz reflejada, y simbolizan la luz intelectual y la material.

       El Sol es el símbolo vivo por excelencia del Creador, conservador y regulador, así lo encontramos representado en las figuras de Ra (dios de Heliópolis), Atón (divinidad solar del faraón Amennophis IV), Apolo (dios solar por excelencia, cuya flecha es el rayo), Surya-Savitri (el todo “vivificador”) y Vishnú (Sol solsticial), Jano (Sol de las dos puertas solsticiales).

        La Luna simboliza el principio femenino, la luz reflejada, la periodicidad, el conocimiento indirecto y progresivo, la humedad, lo subconsciente y todo lo inestable, sujeto a influencia.

Luz Eterna

      Es la luz que permanece encendida desde la consagración del templo, y de ella se recoge la llama para la consagración de un nuevo templo. Simboliza el espacio y el tiempo sacralizado del recinto.

     Por último, quisiera reflexionar sobre la luz en los momentos importantes de nuestra vida: cuando nacemos, somos empujados hacia la luz. Los hombres dos veces nacidos recibimos la luz en la iniciación, y al morir dicen que al final de un gran túnel hay una potente luz que nos atrae.

      Recordad, QQ.·.HH.·., la luz se apodera de las tinieblas, pero las tinieblas no pueden apoderarse de la luz.

¡Salud, Fuerza y Unión!

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