El tríptico del esoterismo

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El tríptico del esoterismo

Alfredo Corvalán

 

Introducción

       De los significados que el diccionario de la lengua española da a la palabra esotérico, el más habitual es el de “oculto”, “secreto”, “reservado a unos pocos”. Sin duda, en este sentido, la Masonería es esotérica. Es una sociedad (Orden) de hombres escogidos, que son admitidos en ella a través de unas ceremonias secretas, en el curso de las cuales reciben medios secretos de reconocimiento que juran no revelar a las personas que no han sido admitidas (iniciadas) de manera apropiada.

San Pedro Mártir pide silencio a la entrada del convento de San Marcos, Florencia, Italia.

De los significados que el diccionario de la lengua española da a la palabra esotérico, el más habitual es el de “oculto”, “secreto”, “reservado a unos pocos”.

      Pero etimológicamente esotérico significa “interior”, y puede oponerse a “exotérico” o “exterior”. Estos dos términos se aplican, por ejemplo, a las enseñanzas de un maestro que entrega libremente al público la parte exotérica de su doctrina y guarda la parte esotérica para unos pocos discípulos escogidos. Se sostienen en diversos círculos que las mismas religiones establecidas tienen un significado exotérico accesible a toda la congregación y otro esotérico, cuyo conocimiento sólo puede ser logrado a través de una excepcional penetración espiritual, una gracia especial de Dios y/o la admisión en una fraternidad adecuada y dotada de los medios para conducir a sus miembros a tal conocimiento.

      La Masonería puede ser también llamada esotérica en este último sentido. Ella transmite a sus miembros, a través de ceremonias, símbolos y rituales, un cuerpo de enseñanzas espirituales y morales. Pero no podría decirse que todos los masones estén de acuerdo en el contenido preciso de esas enseñanzas y en qué medidas son esotéricas. Los masones concuerdan en un conjunto de principios básicos; pero existe una gran variación en los detalles de rituales y símbolos, y mucho más en su interpretación.

El Hermetismo, la Gnosis y el Sentido

       Para el esoterólogo (investigador), el esoterismo se presenta como un tríptico del que vemos dos partes: el hermetismo (lenguaje cerrado) y la gnosis (conocimiento regenerador); pero detrás de la forma (el hermetismo) y el fondo (gnosis), está lo esencial, el “sentido” del esoterismo, su espíritu, lo que le da valor y vida.

La forma del esoterismo

       Decir esoterismo es decir disciplina del arcano (misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer). En efecto, el criterio del esoterismo que se conserva en general, la característica más visible, la afirmación que repiten más a menudo los esoteristas es el culto del secreto. De ahí el hecho que la voluntad de conocimiento del esoterólogo (investigador del esoterismo) se tope de inmediato con la voluntad de secreto del esoterista (cultivador del esoterismo)

      Por lo tanto, el primer paso es hacia atrás: el que empieza a entender el esoterismo, comienza a comprender que no comprende, que no va a comprender, al menos por mucho tiempo.

[box class=”pull”] La disciplina del arcano puede definirse como la obligación ritual de guardar en secreto una enseñanza o una práctica esotérica.[/box]

      ¿Cómo se define la disciplina del arcano? Conocemos múltiples formulaciones en el occidente cristiano, se conserva la imagen evangélica: “no echéis vuestras perlas a los cerdos”, por otro lado se cita el famoso verso de Pitágoras que figura en su Discurso sagrado: “contaré para los iniciados: profanos, cerrad las puertas”, y así pensamos en los templos masónicos a cubierto de los profanos, en los rituales escritos bajo el velo de los símbolos, en las palabras de pase, en las palabras sagradas.

     La disciplina del arcano puede definirse como la obligación ritual de guardar en secreto una enseñanza o una práctica esotérica. Esta disciplina es natural en el esoterismo (aparece espontáneamente en todos los que se ocupan de la gnosis). Y si es natural en el esoterismo, se debe a que éste cree basarse en la naturaleza. A su modo de ver, la naturaleza es esotérica y la imita. Sé que esto parece extraño, pero no lo es en absoluto.

      El místico y el religioso se apartan de la naturaleza, pero no el esoterista, para él la naturaleza es el cuerpo divino, es un libro escrito en símbolos. Los esoteristas dicen explícitamente que la naturaleza del arcano se basa en la naturaleza. La declaración regresa a ellos como un refrán. Es más fácil comprender que la disciplina del arcano es fundamentalmente simbólica si consideramos que un símbolo se define como una correspondencia natural de significante a significado; como un lazo entre una realidad de la naturaleza (como el sol) y una verdad del espíritu (como lo divino).

     Pero no se trata de una especie de naturalismo. Sino que cuando se dice que el esoterismo “imita” a la naturaleza se trata de una puesta en correspondencia efectiva y una obra de analogía. Después veremos de qué se trata cuando hablamos de correspondencias y analogías.

     Es muy importante saber cuál lógica debe adoptar el esoterólogo para analizar un tema esotérico. Obviamente, debe adoptar una lógica de la misma naturaleza, porque la lógica exotérica se basa en la oposición entre el objeto y el sujeto, en tanto que la lógica esotérica se basa en la homología del hombre y el mundo.

         La lógica exotérica considera al hombre un extraño en el mundo y el saber como una construcción intelectual y cerebral adquirida con grandes esfuerzos en el curso de la historia. Por su parte, la lógica esotérica estima que “lo semejante conoce lo semejante” y que “lo contrario conoce lo contrario”, pues “todo está en todo”, “el microcosmo resume al macrocosmo”. La lógica esotérica utiliza un lenguaje simbólico que establece relaciones no convencionales entre el significante y el significado.

El fondo del esoterismo

      Como antes dijimos, el esoterismo presenta dos aspectos: la forma esotérica, que es el hermetismo, organizado en disciplina del arcano; por la otra, el fondo esotérico, que es la gnosis.

[box class=”pull”]La lógica esotérica utiliza un lenguaje simbólico que establece relaciones no convencionales entre el significante y el significado.[/box]

      Ante todo, no debemos perder de vista que en el esoterismo no se oponen la forma y el fondo, sino que, por el contrario (y esto distingue al esoterismo de la religión que opone la letra al espíritu), el fondo y la forma son inseparables; el hermetismo supone la gnosis (el conocimiento) y la gnosis conlleva el hermetismo, pues la ocultación es en sí misma un conocimiento y no sólo un manto que se hecha sobre el tesoro, una válvula que esconde la luz.

      La pregunta es ¿qué es la gnosis? No hablaremos de ninguna gnosis en particular (esoterismo budista, chino, cábala hebrea, cábala cristiana, sufismo, gnosticismo, etc.), sino del concepto abstracto, en general. Entonces la pregunta es: ¿cuáles son los componentes de la gnosis? No se trata de descubrir pensamientos; sino invariantes, constantes, ideas esotéricas comunes a todos los esoterismos debido a su abstracción.

      No me será posible referirme a todas ellas, sólo me referiré, brevemente, a las más significativas: la oposición esotérico-exotérico, lo sutil, analogías y correspondencias, las ciencias ocultas y la iniciación.

La oposición esotérico vs. exotérico

       Los textos esotéricos anuncian firmemente que la gente de adentro no es de afuera. La disciplina del arcano supone esta afirmación: “voy a cantar para los iniciados: profanos cerrad las puertas”. Existen, pues, por un lado los iniciados y por otro los profanos. Los primeros tienen derecho a entrar y los segundos el deber de salir. El sabio y el ignorante no podrían colocarse en un mismo rango, como tampoco la piedra preciosa y la piedra común pueden estar en un mismo lugar.

       La pregunta surge es: ¿qué hace un iniciado? El iniciado es el que tiene el conocimiento, está en posesión de gnosis.

Ahora bien, si la separación entre iniciados y profanos fuera clara, no existiría ningún iniciado, puesto que no sería posible la iniciación, ya que nadie podría ponerse en contacto con un iniciado para convertirse también en iniciado. Entonces ¿a qué corresponde, pues, la dicotomía iniciado-profano? Tiene una connotación simbólica. La separación de la humanidad en dos grupos corresponde a la distinción de dos mundos, el inteligible y el sensible. La oposición mundo de la luz versus mundo de las tinieblas. Esta oposición es el signo de una metafísica; pero también es la marca de una ética: distinguir a iniciados de profanos es exigir una elección, empujar a que determine su voz: “Dios o el demonio”, “la luz o las tinieblas”. Como diríamos en términos masónicos: elegir entre el camino a oriente, el mundo de la luz o el camino a occidente, el mundo de las tinieblas.

       Se podría decir que la distinción entre esoteristas y exoteristas es la parte exotérica del esoterismo. Es el anuncio de “los de adentro” a “los de afuera”, un mensaje metafísico y precepto iniciático: “escoged el espíritu”. Si no se subrayara esto, no se comprendería por qué los esoteristas hablan, escriben y construyen tanto. En un último análisis, la ambición del iniciado es suprimir a los profanos, pero para convertirlos en iniciados.

Lo sutil

 El sabio y el ignorante no podrían colocarse en un mismo rango, como tampoco la piedra preciosa y la piedra común pueden estar en un mismo lugar.

El sabio y el ignorante no podrían colocarse en un mismo rango, como tampoco la piedra preciosa y la piedra común pueden estar en un mismo lugar.

      Se trata de un tema particularmente difícil, tal vez imposible de tratar. El esoterista cree en lo sutil. ¿Pero qué es lo sutil? Para el esoterista lo sutil es el tejido mismo del ser. Para el esoterista el ser en su sustancia participa de lo material y de lo espiritual, y sólo participa de ello, pues no es verdaderamente material ni espiritual; y, sobre todo, no es enteramente uno u otro, ni siquiera uno y otro. Lo sutil no es lo tenue, como un fluido o un vapor. Su estatuto ontológico es el de unión de los complementarios (materia-espíritu) y participación (puesta de correspondencia de todo con el todo); estos dos principios son uno en la medida en que las cosas participan en contrarios. Lo sutil es corporeidad, y se fundamenta metafísicamente, y se descubre metodológicamente por lo que se llama “doctrina de las correspondencias”.

      Desde un punto de vista fenomenológico, lo sutil se vive como un mundo lleno de sentido con centros particularmente significativos.

Analogías y correspondencias

      ¿De cuándo puede datar la doctrina de las analogías y las correspondencias? Se pueden encontrar indicios en el arte prehistórico. La Venus de Lausset data de alrededor de 20. 000 años a. C. En cuarenta y cuatro centímetros de altura se ve una mujer, de acentuadas formas femeninas, que lleva en una mano una luna en creciente con catorce estrías; por lo tanto, se indica figurativamente una analogía entre el ciclo de la luna y el de la mujer. Se establece una relación significativa entre la fecundidad de la mujer y la fertilidad de la luna, una duración humana y un tiempo celeste. Se podrían encontrar otras analogías en los ritos prehistóricos, funerarios o iniciáticos. En Platón la analogía tiene diversas funciones: permite superar los límites de la experiencia y representa lo inmaterial (el alma, las ideas, los dioses); también unifica lo múltiple, identifica lo diverso y descubre lo desconocido.

[box class=”pull”]El universo entero es un gran teatro de espejos, un conjunto de jeroglíficos para descifrar; todo es signo, todo encubre y manifiesta el misterio.[/box]

       La doctrina de las analogías y las correspondencias existe en todas partes y en todos los esoterismos. Son correspondencias simbólicas y/o reales entre todas las partes del universo visible o invisibles (“lo que está arriba es como lo que está abajo; lo que está abajo es como lo que está arriba”). Aquí descubrimos la antigua idea del microcosmo (el hombre) y el macrocosmo (el universo). Se considera que estas correspondencias están más o menos veladas a primera vista, y deben por consiguiente ser leídas o descifradas. El universo entero es un gran teatro de espejos, un conjunto de jeroglíficos para descifrar; todo es signo, todo encubre y manifiesta el misterio.

La Hermenéutica

        No hay un esoterismo que no haya recurrido a las ciencias ocultas. El cabalista se interesa en la ciencia de las letras; el pitagórico, en las de los números; el yogui, del mantra yoga, en la ciencia de los sonidos; el universista, en la ciencia del calendario, etc.

Pero hay una ciencia, las más oculta de todas, que puede contener por sí sola al esoterismo: se trata de la hermenéutica. Para el esoterólogo esta ciencia tiene la ventaja sobre las demás ciencias ocultas de adoptar la forma de textos, y por lo tanto de documentos.

          Los esoteristas consideran que los sabios (teólogos, filósofos y científicos) hacen creer que hay una realidad, la realidad. Ahora bien, esta realidad es sólo su realidad, o más bien su realización. Sólo tienen un punto de vista, pues la objetividad misma es solamente una actitud entre otras. En contra de estas visiones del mundo, el esoterista quiere oponer el dominio infinito de la libertad, de la interpretación y del espíritu, y para él todo es interpretación. No hay hechos ni cosas, sino sólo acontecimientos ya interpretados o por interpretar. Se escoge un hecho y se lee un hecho. La interpretación engendra los hechos, y no el hecho las interpretaciones. Esto significa que todo está oculto, que hay que escrutar todo, que pocos escrutan y que escrutando se encuentra el sentido auténtico y la intención verdadera. Para el esoterista, las cosas no sólo cosas, sino también símbolos. El sol es el sol (según un principio lógico de identidad que no aporta ningún conocimiento) y es también un símbolo, representa otra cosa que no es del todo otra, puesto que hay una relación natural de parentesco y que no es por completo cosa, puesto que el sol se convierte en el significante material de un significado espiritual.

No quiero dejar de señalar que la hermenéutica, ciencia oculta de la interpretación, es funcional a la iniciación. Para el esoterista no hay dos verdades, la exotérica y la esotérica, sino niveles de comprensión.

La iniciación

       ¿Qué camino permite pasar del estatuto (relativo) de no iniciado al estatuto (relativo) de iniciado? Este camino es la iniciación. La cuestión de la iniciación es inmensa. La iniciática es la otra vertiente del esoterismo, su vertiente evolutiva.

       Cuando se habla de iniciación, se imponen algunas observaciones semánticas (significación de las palabras). Desde hace mucho tiempo los etnólogos (estudiosos de las razas y los pueblos) han observado que existen varios tipos de iniciación. Se puede decir incluso que la palabra “iniciación” se refiere a dominios tan diversos que nos podemos preguntar si siempre se trata de verdaderas iniciaciones.

Mircea Eliade distingue tres grandes categorías o tipos de iniciación. La primera, comprende los rituales colectivos por medio de los cuales se efectúa el paso de la infancia o de la adolescencia a la edad del adulto, y que son obligatorios para todos los miembros de la sociedad (iniciación tribal). La segunda categoría de iniciación comprende todas las especies de ritos de entrada en una sociedad secreta o en una cofradía. Por último, distingue una tercera categoría de iniciación: la que caracteriza la vocación mística. Se trata de una experiencia religiosa más intensa que la accesible para el resto de la comunidad.

        Los griegos ya distinguían la iniciación como ceremonia, en tanto que ritual, y la iniciación como proceso de perfeccionamiento espiritual, en tanto que metamorfosis. No obstante, las dos nociones están ligadas.

        El fundamento del esoterismo se ha buscado en varias direcciones, pero se pueden reducir a dos principales: la tradición primordial y la experiencia espiritual.

       Los defensores de la tradición, los tradicionalistas, plantean que tanto el fundamento del esoterismo como su criterio se encuentran en una metafísica divina, independiente de los hombres y las culturas; eterna y universal. Los que defienden la segunda solución ya no buscan el fundamento del esoterismo en un conocimiento transmitido, sino en un contacto directo, personal y sutil. Se les puede llamar directistas. Esotérico no lo que tiene que ver con la tradición, y por lo tanto ortodoxo, sino lo que se revela en una experiencia espiritual, y en consecuencia lo que es místico. El criterio se convierte en auténtica liberación, la iniciación efectiva, la iluminación y el despertar.

Los tradicionalistas insisten en la gnosis, y los directistas en la iniciación. La oposición entre estas dos concepciones no es absoluta. La transmisión de la tradición supone la iniciación. A la inversa, la iniciación conlleva una enseñanza.

La sintonía

       Hemos visto que el esoterismo incluye dos aspectos, la gnosis (conocimiento regenerador) y el hermetismo (lenguaje cerrado). La gnosis, que parece una teoría, es más bien una práctica que consiste en una búsqueda continua y en hallazgos intermitentes; el hermetismo, que parece una práctica, es más bien una meditación sobre la lectura y la escritura de los símbolos. Y este arte de escrutar que caracteriza profundamente al esoterista es a la vez examen y descubrimiento. Escruta para ver bien, y ve para gozar de su vista y su visión. El esoterismo es un conocimiento-gozo, y ésta es una de las significaciones principales del esoterismo.

[box class=”pull”]El fundamento del esoterismo se ha buscado en varias direcciones, pero se pueden reducir a dos principales: la tradición primordial y la experiencia espiritual.[/box]

       El esoterista goza como goza el mundo. Éste es un fenómeno que tiene que ver con el conocimiento: lo semejante conoce sólo lo semejante; y un fenómeno que tiene que ver con la vida es que el esoterista se vuelve semejante al misterio y el microcosmo activa sus correspondencias con el macrocosmo. Se puede llamar sintonía a este principio. Hay participación en un mismo y único secreto. Actúan las mismas leyes y funcionan las analogías. La sintonía, es decir, etimológicamente, “estados semejantes” son una homología en acto.

       La sintonía es el equilibrio entre el interior y el exterior; la estabilidad entre lo esotérico y lo exotérico; la continuidad entre el microcosmo y el macrocosmo. El principio de sintonía se encuentra en todos los niveles del esoterismo.

La reversión

       En este punto, lo primero que hay que observar, y que es muy evidente, es que el pensamiento esotérico es muy distinto al pensamiento “ordinario” del hombre de la calle, y al del filósofo. El pensamiento esotérico y el pensamiento exotérico no tienen los mismos objetivos, los mismos métodos ni el mismo criterio. La lógica exotérica es una dialéctica, en el sentido de discurso racional; mientras que la lógica esotérica es una analéctica, en el sentido de palabra analógica (relación de semejanza entre cosas distintas).

[box class=”pull”]El esoterismo es un conocimiento-gozo, y ésta es una de las significaciones principales del esoterismo.[/box]

      La lógica exotérica se basa en el principio de no-contradicción; mientras que la lógica esotérica se basa en el principio de solución de oposiciones. Además, la lógica exotérica utiliza el principio de causalidad; mientras que la lógica esotérica utiliza el de interpretación. La significación se pone adelante y no después; de ahí se vuelve necesaria la hermenéutica, ciencia oculta a diferencia de la ciencia natural. Esta inversión del pensamiento es general en esoterismo.

      La reversión es una mutación del pensamiento, el paso de lo exotérico a lo esotérico, por medio de la cual se realiza una idea en el sentido inverso de su trayectoria anterior. El espíritu regresa sobre sus pasos para recorrer enteramente el camino del ser y del no ser. El esoterista produce un pensamiento devuelto, utiliza una lógica de la convertibilidad. Acaso, ¿hace todo esto el esoterista para reservar sus conocimientos, para ocultar como un fin en sí mismo? No.

La lógica esotérica utiliza un lenguaje simbólico que establece relaciones no convencionales entre el significante y el significado.

La lógica esotérica utiliza un lenguaje simbólico que establece relaciones no convencionales entre el significante y el significado.

      El esoterismo no es la negativa a comunicar, sino el arte de no vulgarizar; se trata de decir y no de hablar en vano. El esoterista no quiere construir empalizadas que impidan el conocimiento, sino escalas que den acceso a él. Según ellos, los procedimientos herméticos son los medios más eficaces para comprender lo absoluto, pues la metáfora dice más que la descripción. Los esoteristas estiman también que lejos de esconder el misterio, lo relevan y proporcionan su clave. Repiten las palabras de Jesús: “Nada está encubierto que no se haya de descubrir, ni oculto que no se haya de saber” (Mateo, x, 26), al tiempo que afirman la disciplina del arcano (“No echéis vuestras perlas a los cerdos”, Mateo, VII, 6).

Cosmológicamente, el esoterista se representa al mundo como un conjunto graduado y circular a la vez, en el que todo está en interacción porque los dos extremos se unen. Lo más alto se identifica con lo más bajo. Lo más espiritual se convierte en lo más material; la imagen del espíritu más sutil se encuentra en la materia más densa: el diamante. Gnoseológicamente, lo que se piensa en el plano de la hermenéutica se realiza en el plano de la percepción, es decir, el sentido profundo corresponde al sentido espiritual. La reversión es el arte de regresar al origen.

El sentido del esoterismo

        El esoterista piensa abarcar lo simple y lo complejo. Postula un conocimiento no sólo total, es decir, que se extiende universalmente, que atañe al conjunto de los principios y los fines, a la esencia del ser, sino incluso completo; es decir, que llega en las partes, hasta el porvenir. A través del juego de las correspondencias y analogías y de los números y del uso de las artes y las ciencias ocultas, el esoterista sostiene que puede conocer el todo y las partes. Escruta hasta el detalle, penetra incluso en lo incognoscible; y esto lo hace sin recurrir a la revelación divina, fuera de los límites de la razón.

El esoterista, destructor de límites, lo es también respecto del hombre; para él el hombre perfecto es un modelo, pero también una posibilidad; es una realización, pues el no iniciado puede convertirse en iniciado y desarrollar poderes inmensos en él. Al parecer, lo que separa al esoterismo de todo pensamiento racional es esta idea de perfeccionamiento realizable, de conocimiento completo y de hombre perfecto.

         En esta etapa, como dijimos al comienzo de este trazado, para el esoterólogo, es decir para el estudioso del esoterismo, éste se presenta como un tríptico del que vemos dos partes: la forma (el lenguaje cerrado, el hermetismo) y el fondo (la gnosis; el conocimiento, pero no cualquier conocimiento, sino el conocimiento que permita descubrir y experimentar el misterio). Pero detrás de estos paneles, de la forma y del fondo, existe, oculto, el tercer panel, es decir lo esencial: el sentido del esoterismo, su espíritu, lo que le da valor y vida.

[box class=”pull”]El esoterismo no es la negativa a comunicar, sino el arte de no vulgarizar.[/box]

         La pregunta se impone ¿es posible llegar tan lejos? Más allá del estudio de la forma y del fondo, la esoterología se confunde con el esoterismo. Es el punto en que el estudio se convierte en conocimiento, el filósofo sólo puede retirarse o reivindicar la calidad de sabio, en ambos casos se sale de la filosofía, sea por un paso hacia atrás, sea por uno hacia delante. Así ocurrió con Confucio (551-479 a. C.), que se retiró al ver a Lao Tsé (fundador del Taoismo) en meditación, diciendo: “Sólo conozco del Tao [realidad suprema] lo que puede conocer del universo una mosca en vinagre atrapada en una cuba”.

        En otras palabras: el espíritu del esoterismo, lo esencial, lo que le da valor y vida, es la experiencia de lo absoluto.

 

Referencias:

 

[box type=”shadow”]Por textos masónicos adicionales puedes consultar nuestra lista completa de trazados o granarquitectodeluniverso.com.[/box]

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