Confederación Masónica Interamericana

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Confederación Masónica Interamericana

Oscar Figueredo

 1. Origen

          La vocación interamericanista de las Grandes Potencias Masónicas Americanas y la conciencia de que era necesario encontrar formas de aglutinamiento en procura de los objetivos comunes, se ha manifestado en nuestros países, desde hace ya un largo lapso.

Logo Confederación Masónica Interamericana.

          En 1898, la Masonería Argentina convocó a un Gran Congreso, al cual invitó a las diversas Obediencias de América Latina. La asamblea, programada para noviembre de ese año, finalmente se canceló. Probablemente, las circunstancias políticas que en ese entonces existían en la República Argentina (levantamiento armado en la Provincia de La Rioja) fueron las causas de la suspensión. Lo importante a destacar es que ya por entonces (fines del Siglo XIX) circulaba la idea de formar algún organismo internacional que reuniera a los masones americanos.

         En 1932 la Gran Logia de Chile efectúa otra convocatoria denominada Primera Conferencia de Jefes de la Francmasonería Simbólica de América del Sur; que se lleva a cabo, en Santiago, pero con escasa concurrencia.

         Se realizan otros intentos (en Chile en 1940 y en México en 1941) que no fructifican, hasta que en 1943 la Gran Logia del Uruguay invita a las Grandes Logias de Argentina y Chile a continuar el debate; mientras el mundo, principalmente el hemisferio norte, se desangraba con el devenir de la Segunda Guerra Mundial.

          También se realizan reuniones en Montevideo y luego en Buenos Aires, que continúan con el esfuerzo de destacadas personalidades de las tres potencias en los años siguientes, las cuales culminan con la convocatoria a una reunión intercontinental para el Día de las Américas, 14 de abril de 1947, en Montevideo. Grande es la sorpresa de los organizadores en la medida que van recibiendo adhesiones. Asisten a la reunión delegaciones oficiales de 13 países; pero, la particular distribución interna de Brasil y de México, implican la presencia de 43 Grandes Potencias.

          Con el fervor, por el voto unánime de los presentes se declaró fundada la “Confederación Masónica Interamericana-C.M.I.”, y se redactó posteriormente un preámbulo, ideales y principios generales para la estructura de la Francmasonería universal, postulados para la organización nacional e interpotencial de la Acción Masónica y finalmente sus Estatutos; todo lo cual se ha actualizado en sucesivas Asambleas (XXII, hasta el momento).

 2. Objetivos.

          El Estatuto de la CMI determina en los artículos 4 y 5 los objetivos de la organización. Luego de definir en el Preámbulo los Ideales y Principios Generales, los correspondientes Postulados y los Fundamentos para un Derecho Masónico Interpotencial. Todos estos temas requieren un estudio y análisis particular.

Básicamente éstos pueden resumirse en:

  1.  Promover la unidad y la colaboración entre las Grandes Potencias Confederadas.
  2.  Coordinar la Acción Masónica en torno a los problemas comunes.
  3. Contribuir a los esfuerzos nacionales e internacionales en pro de la defensa de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia, de la verdad, del mantenimiento de la paz, de la solidaridad y la más sincera colaboración entre los pueblos de América y el resto del mundo.
  4. Establecer las bases para lograr, fortalecer y consolidar la Educación y la Docencia Masónicas
  5. Promover la creación de entidades masónicas culturales y humanitarias.

 3. Estructura.

   La CMI está organizada de la siguiente manera:

  1.  El órgano máximo y soberano es la Gran Asamblea Masónica Interamericana, que se reúne ordinariamente cada tres años y extraordinariamente cuando así se determine.
  2. Durante el lapso que media entre las sesiones ordinarias de las Grandes Asambleas, dirige la Confederación un   Consejo Ejecutivo, conformado por el Presidente de la Confederación, seis (6) Vice Presidentes y el Secretario     Ejecutivo. El Consejo al menos se reúne una vez al año.
  3. Existen a su vez Seis Asambleas Zonales que se reúnen anualmente.
  4. El órgano ejecutivo por excelencia es la Secretaría Permanente de la CMI, que se encuentra a cargo del Secretario Ejecutivo y su equipo de asesores y adjuntos.

Zonas delimitadas por la CMI.

4. ¿Quiénes somos?

          La CMI está conformada por 74 Grandes Potencias de 24 países (21 de América y 3 de Europa), que abarcan un universo de masones superior a los 360.000 miembros. Está dividida en seis zonas diferentes.

          La Zona I: México

          Está conformada por 16 Grandes Logias Mexicanas, que abarcarían más de 30.000 miembros, la mitad de los cuales pertenecen a la Gran Logia de Valle de México (263 Logias).

         La Zona II: Caribe

         Comprende a 4 naciones: Cuba, República Dominicana, Haití y Puerto Rico, representadas cada una por una Gran Potencia unitaria. A éstas se adiciona la Gran Logia Nacional Francesa, como Potencia extra continental. Las cuatro potencias caribeñas reúnen un universo de casi 40.000 masones, de los cuales más de 29.000 están afiliados a la Gran Logia de Cuba. Es evidente que existe una aguda desproporción entre ellas, porque influyen razones históricas, políticas y económicas (más de 29.000 masones en Cuba y 720 en República Dominicana).

           La Zona III: Centroamérica

          Abarca las seis naciones principales de Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), representadas por seis Grandes Potencias unitarias que en su conjunto abarcan un universo masónico de alrededor de 2.200 masones. Estas Grandes Logias se encuentran, a su vez, asociadas en la Confederación Masónica Centroamericana (COMACA). Extremo que podemos estimar que les proporciona mayor cohesión e integración. Mantienen una relativa proporción de número entre ellas (entre 134 y 612 miembros por Potencia).

          La Zona IV: Norte de Sudamérica

          Las tres naciones que conforman el Norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela y Ecuador) integran la IV Zona de la CMI. En este caso, si bien Venezuela y Ecuador son representados por Grandes Potencias Unitarias, no ocurre lo mismo con Colombia, que está representada en la CMI por seis Grandes Logias, con sedes respectivamente en las ciudades de Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena y Cúcuta; pero que se encuentran nucleadas en la Confederación Masónica Colombiana. El universo masónico de la Zona alcanza a unos 9.500 miembros. La Gran Logia de Venezuela fundada en 1824, tiene 4.750 miembros repartidos en 125 logias. Las Seis Grandes Logias Colombianas, fruto de su particular devenir histórico, fueron fundadas todas en el Siglo XX y en total abarcan a unos 4.000 miembros en alrededor de 115 Logias. Por su parte la Gran Logia de Ecuador, fundada en 1921, posee 28 Logias y sus miembros no superarían los 1000 masones.

          La Zona V: Brasil.

          Cuatro (4) Grandes Orientes Independientes y Veintiséis (26) Grandes Logias Estaduales conforman la Zona V de la CMI, y representan un total de aproximadamente 130.000 masones, según las fuentes consultadas. Las Grandes Logias Estaduales se encuentran nucleadas en la Confederación de la Masonería Simbólica del Brasil (CMSB), mientras que los Grandes Orientes Estaduales, de los cuales sólo cuatro integran hoy la CMI, conforman la Confederación Masónica de Brasil (COMAB). La Masonería Regular Brasileña se encuentra también integrada por el Gran Oriente de Brasil (que es parte de la Zona VI) y que con 2.526 Logias y 75.987 miembros hace que los masones brasileños representados en la CMI asciendan a más de 200.000.

         La Zona VI: Sur de Sudamérica.

         Nueve son las naciones representadas en la Zona VI de la CMI. Siete de ellas del Cono Sur de América (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay) y dos de la Península Ibérica (España y Portugal). El universo masónico comprendido en la zona asciende a 110.000 miembros, contabilizando los 75.987 del Gran Oriente del Brasil y alrededor de 34.000, si no incluimos a la Gran Potencia Brasileña.

         Organización.

         Cada Zona elige en la Gran Asamblea Interamericana a una Gran Potencia para que su VGM actúe como Presidente de la Zona y Vicepresidente del Consejo Ejecutivo. El Presidente cuenta con un equipo asesor. Las Asambleas Zonales son anuales y van cambiando de Sede Organizadora cada año. Aquí es donde verdaderamente se lleva a cabo el trabajo de la CMI.

 5. Despliegue y situación actual.

          Existen importantes desproporciones objetivas entre los diferentes miembros de la Confederación. Algunas Grandes Potencias están conformadas por pocos cientos de miembros, mientras que otras por decenas de miles. En algunos países sólo existe una Gran Potencia Regular nacional, en otros varias Grandes Potencias, con territorios delimitados de acuerdo a los criterios particulares adoptados, pero incluso existen situaciones de Potencias que comparten un mismo territorio específico, como las de Brasil. Comprender esta diversidad no solo no es tarea sencilla para quien no está habituado a ellas, sino que es comprensible que las formas organizativas diferentes a las nuestras nos resulten extrañas y ajenas a lo que consideramos como “normal” o “usual” cada uno de nosotros.

         La estructuración de las zonas con criterio básicamente histórico y geográfico conlleva consigo, como todo, aspectos positivos y otros que no lo son tanto. El compartir raíces históricas y geográficas comunes, ser parte de una misma cultura o al menos similar, favorece, obviamente, el proceso de integración zonal o regional, ya que el lenguaje es común y la historia compartida. Aunque, obviamente, puede dificultar la ampliación de la perspectiva y el desarrollo de una visión más universal, incluso en este mundo globalizado.

6. Visión histórica.

         La CMI es la organización internacional masónica más antigua del mundo. Ello ha hecho que hoy se haya constituido en un punto de referencia para la masonería mundial.

         El Historiador Ferrer Benimeli señala que en el mundo existen tres formas masónicas principales. La de origen anglosajón, teísta y básicamente dedicada a los aspectos filantrópicos. La de origen francés, agnóstica y política. Finalmente la que se ha desarrollado en Latinoamérica, y que es de tendencia regular, nucleada en la CMI, además es deísta básicamente y con un fuerte acento en los aspectos sociales.

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