Reflexiones sobre la relación entre ciencia y religión desde la masonería

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Reflexiones sobre la relación entre ciencia y religión desde la masonería

Alfredo Corvalán

¿Por qué a la masonería le interesa la relación entre ciencia y religión?

La respuesta es simple y la vez compleja. Depende del lugar desde dónde se observe. Si nos colocamos en un plano general, la respuesta es muy simple: nada de lo humano es ajeno a la masonería. Pero no es tan simple si nos colocamos en un plano de mayor profundidad espiritual, es decir, en un plano iniciático. En este plano, la masonería trata de explicar y justificar la compatibilidad entre ciencia y religión. Para lo cual debemos relacionar la compatibilidad entre la razón y la fe, propia de la fe iniciática, o sea, la fe masónica. Esta relación es posible porque la ciencia es producto de la inteligencia racional, o sea, de la razón; además, sin inteligencia intuitiva, o sea sin fe, no existe religión.

Es por eso que enfáticamente sostenemos que el hombre es un pájaro que para alcanzar lo más alto de los cielos necesita dos alas: la razón y la fe. La fe sin la razón es pura superstición y la razón sin la fe se agota en sí misma. Éstos son los fundamentos de la fe iniciática, propia de la masonería, como se dijo antes, y diferente de la fe dogmática de las religiones.

La fe iniciática, como la fe convencional, es una herramienta para la búsqueda de la verdad, pero no se debe pretender imponerla como una verdad revelada ni de ninguna otra manera a quienes no piensen como nosotros. La tolerancia que practicamos nos determina respetar el derecho de cada uno a sostener cualquier convicción o creencia, a condición que esa creencia o convicción no afecte la libertad ni la dignidad de los demás.

En síntesis, la fe confesional, como las religiones positivas, pertenece al campo teológico y busca la llamada “salvación eterna” del hombre. La fe iniciática pertenece al campo iniciático y busca perfeccionar al hombre para la construcción del Templo de la Fraternidad Masónica Universal, y que éste albergue a todos los hombres del mundo de buena voluntad; sin distinción de sexo, nacionalidad, filiación política o religiosa.

Referencia bibliográfica:

  • Corvalán, Alfredo (2014). Masonería, ciencia y religión. Montevideo: Editorial Veritas.

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