El pensamiento de Dios y el universo en el siglo XXI

A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
Libertad Igualdad Fraternidad

escuadra-y-compas-mason

El pensamiento de Dios y el universo en el siglo XXI

Alfredo Corvalán

        Es importante señalar que los científicos actuales describen el universo a través de dos teorías parciales fundamentales: la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica, que constituye el gran logro de la primera mitad del siglo XX.

La relatividad general y la mecánica cuántica son incompatibles entre sí.

La relatividad general y la mecánica cuántica son incompatibles entre sí.

       La teoría de la relatividad general describe la fuerza de la gravedad y la estructura a gran escala del universo, es decir, la estructura a escalas que van desde sólo unos pocos kilómetros hasta un billón de billones (un 1 con veinticuatro ceros detrás) de kilómetros, el tamaño del universo observable. La mecánica cuántica, por el contrario, se ocupa de los fenómenos a escalas extremadamente pequeñas, tales como una billonésima de centímetro. Desafortunadamente, sin embargo, se sabe que estas dos teorías son inconsistentes entre sí: ambas no pueden ser correctas a la vez. Uno de los mayores esfuerzos de la física en el siglo XXI –y obviamente del profesor Stephen Hawking– será la búsqueda de una teoría que incorpore a las dos anteriores: una teoría cuántica de la gravedad.

       Si se admite que el universo no es arbitrario, sino que está gobernado por ciertas leyes bien definidas, habrá que combinar al final las teorías parciales en una teoría unificada completa que describirá todos los fenómenos del universo. Aún queda un largo camino por recorrer.

El pensamiento de Dios

      Las reflexiones de Stephen Hawking merecen ser transcriptas textualmente, para calibrar las esperanzas y los enfoques, más allá de la física, de un científico del siglo XXI que se autocalifica de “positivista”:

Incluso si hay sólo una teoría unificada posible, se trata únicamente de un conjunto de reglas y de ecuaciones. ¿Qué es lo que insufla fuego en las ecuaciones [es decir, vida] y crea un universo que puede ser descrito por ellas? El método usual de la ciencia de construir un modelo matemático no puede responder a las preguntas de por qué debe haber un universo que sea descrito por el modelo. ¿Por qué atraviesa el universo por todas las dificultades de la existencia? ¿Es la teoría unificada tan convincente que ocasiona su propia existencia? 0 necesita un creador y, si es así, ¿tiene éste algún otro efecto sobre el universo? ¿Y quién lo creó a él?

Hasta ahora, la mayoría de los cientificos han estado demasiado ocupados con el desarrollo de nuevas teorías que describen cómo es el universo para hacerse la pregunta de por qué. Por otro lado, la gente cuya ocupación es preguntarse por qué, los filósofos, no han podido avanzar al paso de las teorías científicas. En el siglo XVIII, los filósofos consideraban todo el conocimiento humano, incluida la ciencia, como su campo, y discutían cuestiones como, ¿tuvo el universo un principio? Sin embargo, en los siglos xix y xx, la ciencia se hizo demasiado técnica y matemática para ellos, y para cualquiera, excepto para unos pocos especialistas. Los filósofos redujeron tanto el ámbito de sus indagaciones que Wittgenstein, el filósofo más famoso de este siglo [XX], dijo: «la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje». ¡Que distancia desde la gran tradición filosófica de Aristóteles a Kant!

No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.

         Estas reflexiones finales del Stephen Hawking –que se le reconoce internacionalmente como uno de los físicos teóricos más brillantes después de Einstein– nos recuerdan las antiguas enseñanzas de Hermes, cuando dice: “Si comprendiésemos realmente el extraordinario poder de la mente humana, conoceríamos la naturaleza de Dios. Así como la naturaleza de la mente es pensar, la naturaleza de Dios es crear. Esto no es algo que hiciera sólo en el comienzo de los tiempos, sino que lo hace continuamente. Dios está constantemente creando, y jamás dejará de hacerlo” (Los Landmarks de la Masonería, pp. 294 y 295).

Einstein sabiamente decía: “Lo único importante es conocer los planes de Dios, el resto es hojarasca”.

 

Referencias

[box type=”shadow”]Por textos masónicos adicionales puedes consultar nuestra lista completa de trazados o granarquitectodeluniverso.com.[/box]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *