Scioli y Macri, del infierno al cielo en un ajustado final

Clarín – Publicado 18/10/2015

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A una semana de la elección presidencial las encuestas siguen diciendo: balotaje. Como es natural, el gran interrogante es si lo habrá. Incorporado en la reforma constitucional de 1994, hasta ahora no se lo usó. Cuando debió o pudo haberlo, en 2003, Menem desertó ante la certeza de que sería derrotado.

La alarma se encendió en el campamento de Scioli cuando se conocieron los últimos números que arrimó Julio Aurelio: 39,3 % para el candidato oficialista contra 29,7 de Macri y 22 para Sergio Massa, quien se sostiene contra todo pronóstico. Ya se sabe cómo funcionan las encuestas para los candidatos que tienen los números más finos en sus manos. Estas cifras que arrimó Aurelio ponen a Scioli en el umbral del ansiado 40%, pero muestran a Macri luchando por llegar a menos de 10 puntos y forzar la segunda vuelta.

La encuesta que ayer publicó Clarín cantó 38,3 para Scioli contra 29,2 de Macri y 21 de Massa, proyectando los indecisos. El fenómeno quizá es que hay bastante voto que oscila entre Macri y Massa y que se decidirá a última hora. Tanto estos números como los que maneja Scioli muestran que el “voto útil” por el que clama Macri ha conseguido algún progreso.

Paradójicamente, la posibilidad de una segunda vuelta no sólo impacta en el cambiante ánimo del macrismo, que varía entre la euforia sobreactuada y la depresión que provocan los números, sino también en el interés objetivo de la Presidenta de que Scioli llegue desgastado al lugar que Cristina debe dejar inexorablemente.

No es un secreto que el experimento de cohabitación en el oficialismo tiene dificultades objetivas y que el interés del kirchnerismo es que el gobierno que surja en estas elecciones sea sólo una transición hacia otro período de Cristina.

Kicillof ya se apresuró, con esa modestia que lo pinta de cuerpo entero, a decirle a Scioli que si gana será gracias a Cristina y, sobre todo, a las políticas que instrumenta como ministro de Economía.

Esa arrogancia, reflejo de la soberbia de su jefa que descalifica en privado a Scioli y a sus colaboradores más íntimos, deberá explicar en el Congreso el acuerdo que el sciolismo se propone con los holdouts si es que los resultados le son favorables en octubre o noviembre.

El escenario electoral, como lo dicen las encuestas públicas y secretas, sigue indefinido y la resolución en uno u otro sentido –primera vuelta o balotaje– dependería de un porcentaje mínimo.

Los temores y los recaudos sobre la transparencia electoral tienen, entonces, plena vigencia.

 

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