Marketing del terror, el arma clave de EI (Estado Islamico)

La Nación – Publicado 22/02/2015

MADRID.- La bautizaron Al-Hayat (La Vida). Curioso nombre para una corporación mediática cuya especialidad es diseminar por el mundo videos de decapitaciones masivas, revistas con amenazas apocalípticas y mensajes en redes sociales con invitaciones a matar en nombre de Dios.

Oculta en las tierras tomadas de Irak, la base de Al-Hayat Media Center gana a diario su empecinada guerra contra la civilización. Es el brazo comunicacional de Estado Islámico (EI), una maquinaria de marketing y propaganda que hunde en el desconcierto a los gobiernos occidentales.

Los terroristas del autoproclamado califato pelean con armas del enemigo. Usan tecnología digital de última generación y empaquetan su ideario criminal como las grandes corporaciones trabajan sus marcas. La bandera negra es su manzana de Apple.

El logo de Al-Hayat resalta en los títulos del espeluznante video de la decapitación de 21 cristianos egipcios en Libia. Es una obra profesional a años luz de las grabaciones caseras con las que Al-Qaeda asustaba al planeta. Lo filmaron con varias cámaras y tiene sonido de alta fidelidad, efectos especiales y técnicas de realización inspiradas en Hollywood.

La plataforma cibernética de EI tiene capacidad para lanzar hasta 90.000 posts en redes sociales por día, según cálculos del gobierno de Estados Unidos. Edita una revista online mensual (Dabiq); produce las películas de ejecuciones salvajes y también microprogramas cándidos sobre la vida en el califato; tiene una radio en Mosul (Irak), y anuncia la aparición de un canal de noticias 24 horas (Khilafalive).

Por irónico que suene, una teocracia sanguinaria que promueve vivir como en la Edad Media saca un rédito impactante a Twitter, YouTube, los smartphones, la banda ancha y las cámaras baratas. El objetivo del plan es doble: sembrar el horror en el mundo occidental y reclutar jóvenes descontentos para sus milicias.

“La gran diferencia de EI con Al-Qaeda es que construyó una marca. Es una bandera negra, un dedo al cielo. Están consiguiendo triunfos preocupantes con su mensaje y Occidente les hace el juego cuando declara una guerra de civilizaciones. No hemos matado la idea; parece que ni siquiera la hemos entendido”, opina Moussa Bourekba, investigador del Barcelona Center for International Affairs.

El gobierno de Estados Unidos parece consciente de que corre de atrás. Acaba de anunciar el relanzamiento de una agencia de contrapropaganda para combatir a EI en el espacio virtual. El denominado Centro Estratégico de Comunicaciones Antiterroristas (CSCC, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Estado, deberá integrar todos los esfuerzos del Pentágono, Seguridad Interior y la CIA para derrotar a los cerebros informáticos del califato.

“Nos están ganando en volumen. La única manera de dar pelea es agregar contenido y amplificar el mensaje existente”, dijo Richard A. Stengel, jefe de Diplomacia Pública del Departamento de Estado, durante la cumbre de contraterrorismo convocada esta semana por el presidente Barack Obama en Washington.

La fuerza de los brutales videos de EI impulsa no sólo la captación de nuevos combatientes -se cree que más de 10.000 extranjeros entraron en Siria e Irak para sumarse a sus fuerzas-, sino que magnifica sus logros militares.

Mattia Toaldo, investigador del European Council on Foreign Relations (ECFR), pone el ejemplo de la alarma que causó el avance jihadista en Libia a partir de la masacre de cristianos egipcios.

“El califato en Libia está compuesto por un centenar de hombres. La amenaza del terrorismo «a la puerta de Europa» la encarna un puñado de libios retornados de la guerra de Siria al caos de su país. No disponen de gran armamento ni despliegue. Pero EI ha demostrado otra vez su enorme capacidad comunicativa y fue capaz de amplificar su importancia.”

Al-Hayat Media Center fue creado en mayo pasado. Según informes de inteligencia, entre sus operadores hay profesionales formados en Occidente. Entre ellos, ubican a Ahmad Abousamra, nacido en Boston, de 32 años, experto en tecnología y educado en la prestigiosa Northwestern University. Figura desde hace cinco años en la lista de los delincuentes más buscados del FBI.

El primer impacto de la productora del horror fue el video “Mensaje a América”: la decapitación del periodista estadounidense James Foley. Allí se anticipan los rasgos de su estética: la víctima con el mameluco naranja al estilo Guantánamo; el verdugo de negro con impecable acento inglés; el cuchillo moderno; la lógica episódica con el final que anticipa la siguiente ejecución.

Entre los programas habituales sorprenden los “Mujatweets”, breves spots en los que se ve a jihadistas que asisten a heridos o les regalan caramelos a niños felices en las ciudades conquistadas por los extremistas.

La clave del éxito de Al-Hayat radica en su división de redes sociales, experta en viralizar contenidos. Abandonó la lógica terrorista de comunicarse en foros secretos de la Internet profunda. Prefiere Twitter. Desde un puñado de cuentas puede enviar mensajes que son retuiteados por cientos de seguidores hasta hacerlos imparables.

Operan con la lógica de una franquicia. Tienen varias “sucursales” que reproducen información. Y desde la central de Al-Hayat se publican consejos para administrar redes sociales para quien quiera sumarse al terrorismo online. Publican en inglés, francés y alemán: su target está lejos de los territorios conquistados por las milicias lideradas por Abu Bakr al-Baghdadi.

En Estados Unidos surgieron críticas políticas a Twitter por su pasividad ante la ciberjihad. La empresa se declara incapaz de dar ese combate. Los propagandistas del califato crean cientos de cuentas con seudónimos distintos. Se bloquea una y usan la siguiente. Así hasta el infinito. Un informe de Brookings Institution reveló esta semana que 46.000 cuentas fueron usadas por militantes de EI sólo en el último trimestre de 2014.

Todavía con timidez, Washington decidió entrar en la batalla. El CSCC intenta viralizar una campaña con mensajes irónicos contra la radicalización, bautizada “Think Again. Turn Away” (“Piénsalo otra vez. Da la vuelta”).

“¡Crucificar y ejecutar musulmanes… ataques suicidas en mezquitas! Viajar no es caro, no necesitas ticket de regreso”, dice una de sus películas. También intenta desmitificar los supuestos triunfos militares de EI.

Haizam Amirah-Fernández, experto en el mundo árabe del Real Instituto Elcano, advierte sobre la macabra fascinación que produce la propaganda del terror. “Todos nos hemos conmovido con sus spots sanguinarios. Lo lamentable es que encuentren difusión gratuita en los grandes medios del mundo. Vemos lo que ellos quieren que veamos y así consiguen una fuerza y una visibilidad que nunca antes había tenido un grupo terrorista.

UN MENSAJE, DOS AUDIENCIAS

La maquinaria mediática de EI sabe cómo y a quién dirigirse

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Decenas de soldados iraquíes son ejecutados a sangre fría, mientras un convoy se pasea triunfante por la costa de Libia con las banderas negras al viento y el “califa” Abu Bakr al-Baghdadi se dirige a los fieles con gesto seguro en una mezquita. Para Occidente, escenas de horror y dogmatismo. Para potenciales jihadistas, estampas de un futuro brillante y una invitación a sumarse a los guerreros de Alá.

 

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