Cautela de empresarios y analistas por cambios que traerá la era Macri

El Observador – Publicado 28/11/2015

Aguardan por un giro en la vecina orilla, pero coinciden en que no será de un día para el otro y tendrá costos

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Con moderado optimismo y sin tirar las cañitas al vuelo. Esa es la sensación y perspectivas que transmitieron industriales, exportadores y analistas locales sobre los cambios que esperan comience a derramar la administración de Mauricio Macri en Argentina a partir del próximo 10 de diciembre. Los empresarios uruguayos sufrieron en carne propia las consecuencias de una política proteccionista de uno de los socios grandes del Mercosur que provocó la pérdida de empleo y ventas a ese destino por la impronta kirchernista.

“Estamos abriendo un compás de espera para ver cómo maneja Macri las primeras medidas”, comentó a El Observador el vicepresidente de desarrollo institucional de la Cámara de Industrias, Rafael Sanguinetti.

Las medidas para proteger su mercado interno –que aplicó con mayor dureza la segunda administración de Cristina Fernández– hizo mella en las industrias locales que tenían a este mercado como su principal nicho de colocación. De hecho, en el acumulado enero-octubre las exportaciones a Argentina sumaron US$ 330 millones con una participación del total de 4,9%, según datos de Uruguay XXI. “Llegamos a tener una participación de 20% en Argentina”, recordó con nostalgia Sanguinetti. El empresario indicó que actualmente las empresas que pueden exportar sorteando las barreras paraarencelarias, como las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), están concentradas en firmas uruguayas que venden insumos para industrias argentinas.

“¿Qué esperamos? Detener la caída. Venimos de cuatro años consecutivos de merma en las exportaciones de bienes a Argentina, con una baja significativa de 10% a 15% por año. La expectativa es que eso se detenga y esperar que Argentina procese sus ajustes monetarios y fiscal. Quizá eso le permita volver a crecer y, a partir de 2017, Uruguay recupere el inmenso espacio perdido dentro de las importaciones argentinas”, dijo por su lado el presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo. De hecho, los exportadores no descartan que 2016 puede ser otro año de caída de las colocaciones en ese destino si la vecina orilla procesa una fuerte devaluación. “Argentina se va a volver más competitiva y Uruguay tendrá que hacer sus ajustes”, alertó. Precisó que el hecho de que a la vecina orilla “le vaya bien” no significa que para Uruguay “todo sea positivo”. “El país no puede darle la espalda a lo que acontece en Brasil, Argentina y el mundo en general. Este proceso lo vamos hacer antes o después de una Argentina barata”, aseguró Queijo.

La huella K

A pedido de El Observador, la Cámara de Industrias cuantificó el impacto que provocaron las medidas distorsivas sobre el comercio que aplicó Argentina en los últimos años.

En 2011, año que comenzaron a aplicarse las Licencias Previas no Automáticas de Importación, eran 512 las industrias uruguayas que exportaban a ese mercado, de las cuales 212 lo hacían por montos superiores a los US$ 100 mil anuales. Cuatro años más tarde, el número de empresas que ingresa a ese mercado bajó a 302 y solamente 143 registran exportaciones superiores a los US$ 100 mil en los últimos 12 meses.

Otro informe que divulgó la gremial en agosto midió el impacto sobre el empleo. Fue así que desde 2007 se perdió 46% de los empleos directos en las empresas orientadas a la producción para la venta a dicho destino. La cantidad de puestos de trabajos industriales que dependen actualmente del comercio con Argentina ascienden a 2.700, mientras que hace ocho años el empleo alcanzaba los 5.000 puestos formales. Sectores manufactureros como los de tejido de punto, prendas de vestir, hilandería, tejeduría y acabado, y plástico, la actividad se vio fuertemente afectada en el período considerado.

“Esperamos una reapertura gradual del comercio. Va a ser muy difícil que abran indiscriminadamente las importaciones. Hay que ver cómo incide la evolución del tipo de cambio y la capacidad de compra que tienen los argentinos. Lo que podemos hacer es darle apoyo al gobierno de Macri y esperar que Argentina retome un papel más activo en el Mercosur”, culminó Sanguinetti.

Qué esperan los analistas

Los analistas económicos advierten que antes que ver resultados alentadores en el intercambio bilateral, la administración de Macri –que asumirá el próximo 10 de diciembre– primero deberá abocarse a resolver los problemas “en casa”, como la reducción del déficit fiscal, el control de la inflación y la liberación gradual del comercio exterior. De todas formas, se abre una brecha de esperanza por los cambios a los que se comprometió el presidente electo con perfil empresarial.

“Para Uruguay, preferimos tener un hermano con salud y sano que con problemas. Argentina es un destino relevante para varias industrias que solo pueden colocar su producción en este mercado”, dijo el gerente senior de PwC, Marcos Soto. Añadió que no hay “decisiones sin costos políticos y sociales”. La clave, a su juicio, está en ver cuán rápido logra procesar las medidas a las cuales se comprometió Macri, como la de eliminar el cepo cambiario.

La consultora CPA-Ferrere prevé que el nuevo gobierno de Argentina inicie con una devaluación en los primeros meses de su gestión, que complicará directamente a Uruguay en su capacidad para intercambiar bienes y servicios con el vecino país.

El economista Santiago Rego, en entrevista con El Observador TV, consultado por una eventual devaluación, aseveró: “Es probable que tengamos noticias en ese sentido en los próximos dos o tres meses”. El experto de CPA-Ferrere explicó que “se esperan algunas señales fuertes para marcar la cancha hacia adelante” y una de ellas es permitir que el “dólar oficial fluctúe y se vaya más cerca del dólar blue”, a un punto intermedio entre las cotizaciones actuales. Dijo que el sector turístico será de los más perjudicados, no solo porque se podría resentir el ingreso de argentinos a vacacionar a Uruguay, sino porque “probablemente veamos más uruguayos yendo a Argentina”.

La economista Florencia Carriquiry de Deloitte advirtió ayer, en entrevista con El Observador TV, que si bien los cambios que promete hacer Macri a la economía argentina son buenos para Uruguay a largo plazo, “en el corto plazo” le generarán al país más dificultades. “Nos parece que 2016 va a ser un año difícil para Uruguay en lo que hace a las medidas que vengan de Argentina. Un ajuste en el corto plazo tiene costos recesivos”, señaló Carriquiry.

Por otra parte, explicó que sería “deseable” que Macri avance en los profundos cambios que debe hacer en la economía de forma “rápida” y aprovechando “el crédito político que tiene un gobierno que gana con el lema de cambiar”. De lo contrario, podría quedar “entrampado”.

“Llevar adelante los ajustes rápidamente puede tener costos fuertes en el corto plazo. El riesgo que vemos es que ante el miedo de ir tan rápido se termine entrampando en una política excesivamente gradualista”, explicó la economista.

Por su parte, el socio de Deloitte, Pablo Rosselli, advirtió en una charla, que brindó esta semana en el Club de Golf, que si la devaluación de Argentina es más “consistente” que en el pasado, se abre una puerta para que haya mayor competencia de productos importados en las góndolas uruguayas. A su vez, el ajuste cambiario y la reducción o supresión de las retenciones harán que Argentina vuelque más materias primas en el exterior. Esto, también, podría desalentar algunas inversiones en el agro uruguayo.

Su colega Soto coincide con esta visión. Dijo que si bien no espera que las inversiones inmobiliarias de los argentinos en Uruguay se detengan, “quizá sea poco frecuente ver a productores agropecuarios argentinos venir a comprar tierras”.

Proyectan un Mercosur con perfil comercial y flexible

Para el director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, la administración de Macri traerá consigo un “nuevo estilo” en su política exterior que le permitirá al Mercosur salir de su agenda de estancamiento. Asimismo, dejará abierta la puerta para que sus miembros negocien acuerdos bilaterales con otros mercados, una estrategia que va en línea con los intereses que persigue Uruguay.

¿Qué impacto puede traer aparejado para Uruguay la administración de Macri?

Seguramente la administración del presidente Mauricio Macri muestre un nuevo estilo en su política exterior, especialmente en cuanto a su relación con los organismos financieros internacionales y con la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esta última relación es clave, ya que la OMC ha reclamado por varias de las medidas aplicadas por Argentina, las que por cierto afectan el libre tránsito de las mercaderías exportadas por Uruguay a dicho país. En los últimos años, muchas empresas dejaron de colocar sus productos en Argentina por las trabas no arancelarias aplicadas por ese país, las que no fueron desmanteladas y lógicamente atentan contra las normas del Mercosur.

¿Podemos esperar cambios a corto plazo?

Es esperable que progresivamente (ya que no será automático) comiencen a mejorar las relaciones comerciales y los empresarios vuelvan a exportar a ese mercado. Para ello deberán desmantelarse las trabas aplicadas a las importaciones, pero especialmente es necesario que los actores recuperen la confianza en el mercado argentino, el que es muy atractivo para las empresas nacionales por su ingreso per cápita, tamaño, preferencias arancelarias, aspectos culturales y cercanía. Otro efecto tendrá que ver con la mejora en el entorno de negocios del país vecino, ya que es probable que algunas de las inversiones de Argentina captadas por Uruguay por la hostilidad para hacer negocios en el primer país, vuelvan a su país de origen. Por otro lado, el progresivo desmantelamiento de la red de subsidios indirectos a la producción en el país vecino equilibrará al menos parcialmente las condiciones de producción en algunos sectores, lo que podría ser positivo para las empresas uruguayas que compiten en desventaja.

¿Qué podemos esperar de la agenda comercial del Mercosur?

La posición de Macri respecto al Mercosur es favorable para los intereses de Uruguay en términos de la flexibilización que ha sido reclamada por Uruguay. La nueva administración reconoce que el Mercosur está estancado y que se ha transformado en un foro político, lo que también ha sido resaltado por las máximas autoridades del gobierno uruguayo. Esta posición, que es coincidente con la de Paraguay, abre un nuevo escenario para el bloque, ya que por primera vez en muchos años Argentina muestra una posición que coincide con la planteada por las dos economías más pequeñas del bloque. Es esperable que el Mercosur asuma sus debilidades y acepte una flexibilización en base a una reformulación de sus objetivos originarios, lo que naturalmente no implica desconocer la importancia del bloque en otras áreas, las que podrán continuar e incluso consolidarse o profundizarse. En definitiva, Macri planteó la necesidad de acelerar la agenda externa del Mercosur, su afinidad comercial con Estados Unidos (incluso recordando el ALCA), la importancia de acelerar las negociaciones con la Unión Europea, mostrando, como también lo hicieron Uruguay y Paraguay, sumo interés en la Alianza del Pacífico, lo que sin duda desafía a Brasil en términos geopolíticos. Uno podría imaginarse que en este nuevo contexto político el Mercosur deberá volver a priorizar su pilar comercial y económico. Se abren posibilidades de flexibilizar, lo que permitiría negociar acuerdos de forma independiente al resto de los miembros del bloque.

 

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