Masonería y el fundamentalismo religioso

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Masonería y el fundamentalismo religioso

Alfredo Corvalán

CENTRO DE INVESTIGACION Y ESTUDIOS MASONICOS

CIEM

Nuevas visiones religiones

        El mundo actual nos permite observar que, progresivamente, se han ido haciendo patentes nuevas visiones religiosas, fundadas en percepciones distintas a las conocidas tradicionalmente. Con fuerte impacto social, en algunos casos, han sido advertidas como amenazas para determinados valores culturales, nacionales, religiosos, políticos y otros.

Charles Russell, fundador de los Testigos de Jehová.

Charles Russell( 1852-1916), fundador de los Testigos de Jehová.

       En Chile, por ejemplo, ciertos sectores han expresado gran preocupación por la emergencia de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días o mormones, de los Testigos de Jehová o del llamado Movimiento Teocrático. En Argentina, durante la dictadura de Videla, Viola y Galtieri, los Testigos de Jehová tuvieron serios conflictos con el régimen, por acusaciones de ser apátridas y no reconocer ciertos valores nacionales. En Estados Unidos, muchas veces se han levantado voces para denunciar a la llamada “Secta Moon”, religión constituida por una especie de profeta oriental y que cuenta con grandes recursos económicos.

        Al margen de los dogmas que promuevan estas confesiones en particular, lo cierto es que han sabido difundirse ampliamente, contraponiéndose en sus fundamentos con aquellas más tradicionales, aun cuando incluyen aspectos relevantes de aquellas. Obviamente, parece predominar cierta raigambre judeo-cristiana, presentando interpretaciones que constituyen la base de su especificidad.

        Sin embargo, conviene tener presente varios fenómenos que se desprenden de estas nuevas visiones confesionales. Uno de los fenómenos que ha sido denunciado con insistencia por la Iglesia Católica, es, especialmente, la proliferación de las sectas. Este fenómeno se ha hecho evidente y con más fuerza en Occidente; pues se manifiesta más patentemente el contraste entre estas sectas y las religiones oficiales o con más fuerza institucional y orgánica, como la Iglesia Católica.

         Hacia Oriente, en cambio, el carácter más segmentado de las religiones es una realidad mucho más natural y menos preocupante para las organizaciones confesionales más desarrolladas. Incluso, para un brahmanista hindú, la Iglesia Católica en su país podría tener carácter de secta, por su menor desarrollo.

        Pero, ¿qué entendemos por secta? Un tipo de definición, sería que es una reunión o congregación de personas que siguen una misma doctrina. Sin embargo, la definición etimológica dice que es una doctrina religiosa que se aparta de la comunión principal. Sectario, en tanto, sería una persona o individuo intolerante, fanático, intransigente en sus ideas. Obviamente, el segundo es un concepto más extensivo, puesto que se utiliza no sólo en lo religioso, sino también en la política y otras actividades humanas.

         Podríamos decir, a la luz de nuestra realidad cultural, que ha sido tradición que la Iglesia Católica califique de secta a toda religión en desarrollo que oponga discusión respecto de su doctrina. Tal es su actitud, por ejemplo, frente a las múltiples iglesias evangélicas que han proliferado en los últimos 20 años en nuestro país, y que culturalmente hemos asumido sin quererlo.

         Nos asiste, empero, la obligación de ver el tema con más rigor, dada nuestra naturaleza y doctrina. Una buena definición de secta podría ser, entonces, que éstas son organizaciones de naturaleza mesiánica, excluyentes, intolerantes, fanatizadas e integristas, cuyo acento se da en una praxis muy comprometedora y riesgosa para la estabilidad social. Al respecto, tenemos ejemplos dramáticos como es el suicidio masivo de la secta de Jones en Guyana, hace varios años, y la secta parapetada en una granja norteamericana, en 1993. En el mismo orden, podemos agregar el culto a Khali, en India, y los adoradores satánicos que se han dado en la cultura norteamericana, o el Vudú haitiano, a modo de ilustración.

Brigham Young era el segundo presidente de los mormones

Brigham Young (1801–1877) era el segundo presidente de los mormones.

         Distinto es el caso de las religiones en desarrollo, o cultos menores, que constituyen aproximaciones diversas al concepto de Dios y que son expresiones de fe que provocan un sano estímulo a la pluralidad, en una suerte de democratización de los creados. Además, inhiben las articulaciones fácticas de poder confesional, que pueden poner en peligro la libertad de conciencia y que conllevan explícitamente el riesgo del totalitarismo, como ha ocurrido en Irán y como se manifiesta en aquellos países donde hay “religiones oficiales”.

         Sin embargo, tengamos presente que la división entre las sectas y las religiones se ha ido haciendo cada vez más difusa, producto de la multiplicidad de cultos menores que presentan características sectarias. Con el ánimo de ilustrar respecto de los nuevos cultos o religiones en desarrollo, he tomado el ejemplo de la iglesia Testigos de Jehová, credo que tiene una presencia de no más de cuarenta años en Chile, y que se advierte con un paulatino crecimiento en distintos estratos sociales y culturales.

Tendencias actuales en torno a la realidad

        La religiosidad contemporánea muestra fenómenos que convienen analizar, para entender de mejor forma cómo el hombre se aproxima a su fe en el mundo de hoy y cuál es su asociación sociocultural con el concepto de divinidad que sostiene.

        Parece ser un lugar común, dentro del análisis sociológico de los años recientes, reconocer que existe una tendencia muy fuerte en el mundo occidental hacia la espiritualidad. La lectura que hacen los pensadores de inspiración confesional, respecto de ese diagnóstico, es que el hombre y la sociedad, cansados de los errores sustanciales de la modernidad, tienden hacia la búsqueda de la espiritualidad religiosa.

       Lo que sí podemos comprobar es que el ateísmo como expresión social ha experimentado una disminución notable, al punto que lo que existe ahora es, más bien, un agnosticismo muy relativo. La existencia de Dios es ahora menos discutible que antes.

El fundamentalismo

       Una tendencia que, sin embargo, se advierte peligrosamente en el ámbito de la religiosidad es el integrismo o fundamentalismo, que supera los márgenes de cualquier religión en particular. El fundamentalismo surgió como fenómeno visible, al menos conceptualmente, con la emergencia de la clase sacerdotal que derrocó al régimen del Sha de Irán, Reza Pahlevi.

       La instauración del régimen teocrático, encabezado por el Ayatollah Khomeni, permitió que, para una parte del islamismo, la religión debía copar todos los ámbitos de la vida de una sociedad y de cada uno de sus miembros. El fundamento de la religión pasaba a ser entonces el fundamento de toda la vida social. Como consecuencia de esto, surgieron en todo el Levante movimientos políticos que asumieron la impronta teocrática, con un fuerte contenido sectario y violentista, confrontados violentamente con todo movimiento político que tuviera una connotación laica (por ejemplo: esto ha ocurrido en Irak, Argelia, El Líbano y en otros países).

El fundador de la iglesia de los mormones, Joseph Smith.

El fundador de la iglesia de los mormones, Joseph Smith (1805–1844).

        A medida que este fundamentalismo fue identificado, y que el concepto ha sido cultural y epistemológicamente aceptado, se ha podido reconocer el fenómeno en otros credos. Así, ha podido comprobarse la misma tendencia en ciertas religiones evangélicas o protestantes, en ciertos segmentos de la Iglesia Católica y en hechos que han ocurrido dentro de la Iglesia Ortodoxa. Mención especial merece cierto catolicismo de élite que se robusteció en el Papado de Juan Pablo II.

        El fundamentalismo, a juicio de los estudiosos del tema, es “la salida hacia la seguridad y la armonía de fundamentos absolutos [y] escogidos por uno mismo” (Thomas Mayer). Ante esos fundamentos debe abstenerse cualquier cuestionamiento, para que ellos puedan sostenerse absolutamente, “todo lo demás debe relativizarse, para que [aquéllos] puedan permanecer inmunes a la relativización”.

       Para quienes han estudiado el fenómeno del fundamentalismo, éste es un producto inherente a todo ente dogmático, donde el segmento menos secular siempre será más inseguro y vivirá más intensamente los temores que rodean la fe. Ello escapa, por lo tanto, a cualquier rasgo cultural, social o económico; por lo cual el integrismo puede darse entre tanto entre los ilustrados como entre los ignorantes.

       Otro elemento de relevancia, en este breve análisis sobre las tendencias actuales de la religiosidad, es el ecumenismo, que se expresa en situación distinta al fenómeno anterior. A pesar de que existen fuertes tendencias y hechos que robustecen el integrismo dentro de los credos, también existen dentro de ellos sectores que se expresan en favor de la tolerancia, la universalidad, la relación secular y la búsqueda de puntos de encuentro.

 

Referencias:

 

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