El linaje iniciático

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El linaje iniciático

Alfredo Corvalán

       La verdadera iniciación, la sagrada, se da en el campo de lo esotérico, es decir de lo interno, de lo secreto, de lo reservado a los iniciados. No obstante, es conveniente aclarar que el sentido final, el espíritu del esoterismo es la contemplación de lo Absoluto. Por ende, la armonía intrínseca en la Unidad Primordial. Y para ello debe comprender e integrar lo externo y lo interno, el Cielo y la Tierra.

      Nuestra Orden es esencialmente iniciática; es decir, lo iniciático es de la naturaleza íntima de la Masonería, y es lo que hace a ésta ser lo que ya es y no otra cosa.


El espíritu del esoterismo es la contemplación de lo Absoluto, y para ello debe comprender e integrar lo externo y lo interno, el Cielo y la Tierra.

El espíritu del esoterismo es la contemplación de lo Absoluto, y para ello debe comprender e integrar lo externo y lo interno, el Cielo y la Tierra.

      Al calificar a nuestra Orden de “esencialmente iniciática”, estamos admitiendo que el simbolismo tiene en ella un rol de la misma naturaleza.
El simbolismo es el idioma de la Masonería. Pretender saber lo que ella enseña sin conocer y, por sobre todo, sin comprender su simbolismo, es como pretender leer sin conocer el alfabeto.

       La iniciación es esencialmente una transmisión en dos sentidos diferentes, nos enseña el maestro René Guénon. Por un lado transmisión de una influencia espiritual y por otro, la transmisión de una enseñanza tradicional.
Tanto los temas referentes al esoterismo y a la iniciación los abordé en detalle en los capítulos II y III del libro El simbolismo constructivo de la Francmasonería, y a ellos nos remitimos.

      La tradición (del latín traidito) es la transmisión de noticias, doctrinas, ritos, costumbres, hechas de padres a hijos al correr de los tiempos y el suceder de las generaciones. Pero para nosotros, que tenemos la calidad de iniciados y el linaje de iniciados, la tradición única y verdadera es la Tradición Sagrada, la Gran Tradición, que en una cadena ininterrumpida posibilita al hombre el conocimiento que le dará respuesta a las grandes interrogaciones existenciales: ¿De dónde venimos?
¿Qué somos?
¿Hacia dónde vamos?


     Aplicando la Fe Iniciática, que se nutre de la inteligencia racional (razón) y de la inteligencia intuitiva (fe), de algo estamos absolutamente seguros: no venimos de la nada.

 

Referencias:

  • Corvalán, Alfredo (2010). El simbolismo constructivo de la Francmasonería. Montevideo: Ediciones de la fe.

 

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