Editorial diciembre

logo chico 1Queridos hermanos lectores:

 

Tradicionalmente, diciembre es un mes de fiestas, de encuentros familiares y con amigos… también es un mes para hacer un balance del año, reflexionar y tomar decisiones.

Por eso, en este editorial, queremos comenzar reflexionando sobre uno de los contenidos más importantes que abordamos durante el año que termina, año que precisamente comenzó marcado por los atentados en París el 7 de enero, por lo cual emitimos un comunicado público y en el cierre del editorial del mes próximo ratificamos nuestra posición al respecto: “Queremos recordar que hoy 7 de febrero se cumple el primer mes del brutal asesinato ocurrido en Francia, donde tres militantes extremistas de Al Qaeda irrumpieron a balazos y con gritos de venganza en el semanario satírico Charlie Hebdo y mataron a diez periodistas y dos policías. Vaya pues este breve y sentido reconocimiento a Stéphane Charbonnier (el director asesinado) y a las demás víctimas de éste y otros atentados terroristas, pasados y recientes, en París y en cualquier parte del mundo. También ratificamos que GADU.ORG tiene un compromiso constante de práctica y reconocimiento de la libertad de expresión”.

Precisamente, fue por eso que elegimos como tema de marzo “Masonería y extremismos religiosos” y publicamos varios trabajos que analizaban cómo se organizan y funcionan los fundamentalismos en la sociedad postmoderna. Por entonces, en el editorial del mes dijimos: “los fundamentalismos, de cualquier índole, son incompatibles con los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad de nuestra Orden. Por eso deben preocuparnos y ocuparnos. Por eso GADU.ORG trata de aportar contenidos para el análisis y la reflexión de los lectores”.

Más adelante, en el mismo editorial, recomendamos leer Daesh: El Estado Islámico, “escrito por el Hermano francés Serge Leteur, experto en contraterrorismo, porque aborda con pasión y rigor profesional varios hitos de lo que ha sido y es la violencia, los fondos y los recursos económicos, los mecanismos de expansión y la militarización del EI”. Esta colaboración de Leteur volvimos a publicarla el 27 de noviembre en nuestra sección Noticias. ¿Motivos? Nada de lo humano es ajeno a la Masonería, como hemos dicho tantas veces. También, una vez más, se impuso la vigencia de lo dicho y analizado por Leteur; pues, por ejemplo, del panorama noticioso mundial publicamos el día 23 de noviembre, en la sección Noticias, que existía Máximo nivel de alerta en Bélgica por “amenaza inminente” terrorista. Asimismo, durante varios días anteriores publicamos noticias sobre el terrorismo y la ola de temores que recorre Europa antes y después de los atentados del 13 de noviembre en París. ¡Una vez más, en París!

 También aprovechamos esta oportunidad para decir que el Hermano Leteur  visitó la GLMU invitado por el suscripto, hace unos cinco años,  y en esa ocasión trabajó en una tenida de la Logia Fe. Asimismo, vale la pena destacar que Leteur  desarrolla sus actividades masónicas en el Oriente de Buenos Aires y que en el Oriente de París ha impartido varias conferencias sobre el peligro del fanatismo religioso al servicio del terrorismo internacional. Leteur, finalmente, es un vivo ejemplo de quienes rechazan a los “masones vergonzantes”, es decir,  esos masones que ocultan su condición, argumentando a favor de tal conducta  la presunta necesidad de un secretismo masónico que solamente tiene razón de ser en los regímenes de gobiernos tiránicos, donde no hay vigencia de los Derechos del Hombre reconocidos por las Naciones Unidas.

Por otra parte, y entrando a comentar sobre el tema masónico de este mes: “Lo iniciático en Masonería”, si el objetivo central de la Masonería es buscar la felicidad del hombre y colaborar conscientemente con el levantamiento de columnas del Templo de la Fraternidad Masónica Internacional, para que albergue a todos los hombres del mundo –no solamente a los masones–, vale la pena rememorar el valor de “lo iniciático” para la Masonería y para el masón, dentro y en función de la Orden.

Como señalo en El linaje iniciático, “nuestra Orden es esencialmente iniciática; es decir, lo iniciático es de la naturaleza íntima de la Masonería, y es lo que hace a ésta ser lo que ya es y no otra cosa. Al calificar a nuestra Orden de ‘esencialmente iniciática’, estamos admitiendo que el simbolismo tiene en ella un rol de la misma naturaleza.
El simbolismo es el idioma de la Masonería. Pretender saber lo que ella enseña sin conocer y, por sobre todo, sin comprender su simbolismo, es como pretender leer sin conocer el alfabeto”.

En consonancia con lo anterior, es importante tener en cuenta el valor de la enseñanza y el aprendizaje de la iniciación, para quien acompaña y para quien vive la experiencia y el sentido (intransferibles) de la iniciación. En este sentido, queremos destacar un trabajo ejemplar (por su claridad y precisión) del querido hermano Oscar Figueredo: La docencia masónica: su perspectiva iniciática. Donde él define: “deberemos considerar que la enseñanza iniciática o específicamente la masónica, desde el punto de vista de los medios por los que puede ser transmitida, no constituye una suerte de prolongación de la enseñanza profana, complementaria a la educación ordinaria, tampoco su antítesis o una especie de ciencia especializada opuesta a la anterior”.

Figueredo en ese trabajo, además de desmarcar la enseñanza iniciática de cualquier otra, señala: “la iniciación tiene, por lo tanto, el objetivo de recibir a un profano y suministrarle el impulso espiritual necesario para ayudarlo a comenzar a recorrer el camino del conocimiento de sí mismo, de tal forma que pueda recuperar su unidad interna y logre una efectiva comunicación con el macrocosmos y con el G.·.A.·.D.·.U.·. Lo que se busca mediante la iniciación no es formar un mejor profano o uno más bueno. Por el contrario, se trata de buscar dar nacimiento a un Hombre Nuevo y desarrollar progresivamente sus cualidades, extremo este presente desde el principio del recorrido del Sendero, allí en el simbolismo de la Cámara de Reflexiones y del abandono de los metales. La iniciación tampoco radica en la ceremonia de consagración de un determinado grado, sino en el Estado de Realización Efectiva que el iniciado irá construyendo en sí mismo, en un lento proceso de estudio, comprensión y asimilación, a fin de expandir su conciencia, formar su voluntad y fortalecer su poder de hacer”.

Otro trabajo de los publicados este mes que nos ayudan a comprender otras perspectivas y contenidos del tema es René Guénon y la Masonería, donde según los criterios de Francisco Ariza interpretando a Guénon, “el lazo iniciático [es el comienzo y el proceso] mediante el cual el ser, ligándose con la Tradición, asume, o va asumiendo gradualmente (de aquí la idea de grados), que ella y él son una sola cosa, es decir que el mensaje por la Tradición vehiculado se identifica con el que lo recibe, y viceversa. Sólo entonces la Masonería, su mensaje o transmisión, podrá ir revelando su contenido y promover la efectiva realización interior, justificando así el sentido de su propia existencia como organización iniciática”.

En fin, queridos Hermanos lectores, en nuestras secciones hay más contenidos sobre este tema y otros que hemos preparado para este número de diciembre. Número que cierra un año y un ciclo de trabajo dedicado e intenso. Si continuáramos existiendo como publicación, el tema de enero sería “El secreto en la Masonería”. De no continuar existiendo más como publicación, por razones económicas, queremos mandar en este editorial un triple abrazo fraterno para todos nuestros lectores y dejarles como legado el sentido de tanto esfuerzo: todo el material que mes a mes WWW.GADU.ORG ha reunido para ustedes.

 

Hasta enero o hasta siempre, felices fiestas y muchas gracias:

 

Alfredo Corvalán

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