Editorial de mayo

Queridos hermanos lectores:

       Para abordar directamente el esoterismo masónico, vale la pena formular y formularse la siguiente pregunta: ¿existe un esoterismo específicamente masónico? La respuesta correcta, a nuestro modesto entender, es afirmativa; como la formulé y la respondí en El esoterismo masónico, según el erudito y maestro masón uruguayo Antenor Dal Monte. De ese trabajo, retomo tres fragmentos para ampliar y sostener la afirmación:

  1. El alma de la Masonería, es decir su aspecto subjetivo, se vivencia en el campo de lo interno, de lo profundo: el campo del ser; es decir, de lo esotérico, de lo reservado a los iniciados. Se trata de una vivencia de trascendencia, por ende excede el campo puramente racional. Pero exceder lo racional no significa que sea irracional, sino transracional. Significa, además, que integra la razón y la fe en un nivel superior de comprensión”.
  2. “Conceptualizamos el esoterismo masónico como el proceso de introspección interior, de búsqueda y vivencia espiritual, que se funda en principios tales como: correspondencia, analogía y sintonía entre el microcosmo y el macrocosmo, entre lo interno y lo externo, entre el mundo y el hombre, entre la materia y el espíritu”.
  3. “El esoterismo masónico, a través del camino iniciático, no busca la iluminación, como sinónimo de perfección, por la perfección misma; sino, también, como medio de servir a la Humanidad. La Masonería, a diferencia de otros esoterismo, no cree en la utopía de que la Humanidad será perfecta cuando todos los hombres lo sean (iluminados), sino que aspira a que sus adeptos se apliquen simultáneamente a la construcción del Templo interior y colaboren conscientemente en la construcción del Templo exterior de la Fraternidad Masónica Universal”.

         Otro propósito de estas citas es perfilar tres características de este esoterismo, que lo diferencian de otros: su posibilidad de acceso (la iniciación), sus divisas (razón y fe iniciática) y los ámbitos y propósitos de su recorrido, como vía de búsqueda y vivencia espiritual, que tiene una finalidad personal y para los objetivos de la Orden. En resumen: “El esoterismo masónico reivindica al Dios creador como Supremo Arquitecto del Universo, rechazando el concepto de demiurgo, propio de los esoterismos gnósticos. (…) Además, el esoterismo masónico busca la perfección del hombre; no por la perfección misma, sino para poner al hombre al servicio de la humanidad”, como señalo en Recreación sobre el esoterismo masónico.

         Teniendo en cuenta ese doble recorrido y doble mejoramiento (interior, exterior; el personal, para la búsqueda de una perfección personal y otro mayor, que pone al hombre al servicio de la humanidad y de la sociedad, adonde pertenece y donde vive), en este mes elegimos para nuestra sección “Masones ilustres” a un hombre y hermano masón que, desde su perspectiva y hasta sus últimos actos,  vivenció una experiencia completa del esoterismo masónico: nos referimos al Hermano Salvador Allende; que es uno de los tantos presidentes chilenos que ha aportado la Orden a la historia de ese país.  

       Tratando de combinar los dos perfiles más destacados de Allende, elegimos dos reseñas biográficas. Una de ellas, Salvador Allende Gossens (que recibimos generosamente de la Gran Logia de Chile) se destaca porque aborda la relación indisoluble de la misión política y la misión masónica en el ideario de Allende. Vale enfatizar: son misiones, no simplemente actividades paralelas o complementarias de una forma de vida.

        Precisamente, en uno de los fragmentos del discurso que  pronunció el 28 de agosto de 1971, en una visita oficial a la Gran Logia Colombiana en Bogotá, cuando era Presidente de la República, Allende resume con elocuencia y vigor esa dualidad que para él era inquebrantable: “Tengo plena conciencia de que la Orden no es ni una secta, ni es un partido. Que al desbastar el hombre la piedra bruta, se preparará para actuar en el mundo profano y es obligación de los masones actuar en él sobre las bases de los principios permanentes de la masonería”. 

       La otra reseña seleccionada es Biografía masónica del compañero presidente Salvador Allende Gossens, escrita por Rubén Alfredo Yocelevzky Retamal y amparada en la visión y el reconocimiento de Allende para el Partido Socialista Chileno, del cual fue un rotundo militante. De esta reseña destacamos tres aspectos.

      En primer lugar, el reconocimiento del valor que tuvo en la formación cívica de Allende su conocimiento de diferentes regiones de Chile, primero como hijo de una familia que debía seguir el destino de trabajo del padre Abogado; y luego, cuando ya Allende era parlamentario, porque viaja por diferentes regiones del país por trabajo, pero tratando de  cumplir su autoimpuesta obligación de visitar las logias existentes en todos los puntos del país cuando estuviese en ellos”. De manera que, por éstos y otros argumentos, Chile iba con Allende, como Allende iba y conocía a Chile. Pero ese doble recorrido, interior y exterior, estaba profundamente ligado a su deber y sentir masónicos. 

     En segundo lugar, porque esta reseña reconoce lo que podría llamarse la “genealogía masónica” de Allende. De manera que, como señala Yocelevzky Retamal: “Cuando miramos con el prisma de estos breves pincelazos las tres generaciones anteriores a la del Venerable Hermano Salvador Allende Gossens en su familia por la línea paterna, todos servidores públicos ligados al ejército, es posible pensar (sin temor al error) que los principios, valores  e ideales masónicos tan conocidos de Libertad, Igualdad y Fraternidad nunca fueron una novedad para el Presidente Allende, tampoco fueron una novelad para él los principios de Laicismo, Tolerancia y Democracia”.  

     En tercer lugar, apreciamos de esta reseña que incluye una cronología de la actividad política de Salvador Allende y otra cronología de su trayectoria masónica. Sobre el hermano Allende también publicamos este mes en la sección “Libros” Allende, Masón, y en la sección “Trazados” publicamos el Discurso en la Gran Logia de Chile, pronunciado el 14 de abril de 1970, cuando fue elegido presidente.

      Del querido hermano e investigador incansable Oscar Figueredo publicamos la sexta entrega de Las masonerías en el mundo contemporáneo, esta vez dedicada a La masonería latinoamericana. Como dice Figueredo en la introducción de este capítulo primero: “La Masonería en América Latina comienza a tomar forma en el siglo XIX, muy ligada a los fenómenos políticos que en ese tiempo se generaron”. Y como parte de este aporte y en otra reseña, hace un especial hincapié en la figura y obra del hermano venezolano  Francisco de Miranda. También, en esta sección, contamos con otro aporte de su autoría: Reseña de Albert Gallatin Mackey (El historiador masónico americano).

     En fin, queridos hermanos lectores: muchos otros trabajos, libros y noticias podrán encontrar este mes en nuestras secciones. Y para que sepan qué estamos preparando y envíen sugerencias y colaboraciones, anunciamos que el tema de junio será uno de los pilares de nuestra Orden y una necesidad ineludible de la condición humana, que es herencia y deber desde el lema de la Revolución Francesa: “Libertad”.

       Como siempre, los convocamos para que GADU.ORG sea otro lugar de encuentro y diálogo.

 

Alfredo Corvalán

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