CUANDO LOS DD.HH. ATENTAN CONTRA LA DEMOCRACIA Y FAVORECEN LA ISLAMIZACION

Los DD.HH. en las ultimas décadas, se han transformados en una religión secular, obsesiva de no-discrimación y destructora de las naciones.
No refuerzan la democracia, sino que provocan un déficit de democracia. La democracia, como la concibieron nuestras sociedades occidentales, consiste en la soberanía popular conjuntamente con las Libertades Públicas: garantías de los ciudadanos contra eventuales excesos de autoridad de los gobiernos. Hoy en día, no es más el pueblo el soberano, sino los dogmas de la religión de los DD.HH., mortífera para los pueblos.
La finalidad de la democracia es asegurar al pueblo el control de su destino, de su territorio de su identidad, de su contenido humano, de sus opciones de sociedad. Si uno mira a los pueblos europeos según estos criterios, excepto Gran Bretaña, hace mucho que no viven más en democracia; salvo el pueblo helvético.
De manera engañosa, lo que ahora se llama democracia es el reino de la religión secular de los DD.HH. cuyo “diktats”, muchas veces delirantes, están impuestos a los pueblos europeos – a través de sus gobernantes inconsistentes – por la burocracia de Bruselas y por jueces nacionales y supra-nacionales auto proclamados profetas, y descubriendo siempre nuevos DD.HH. de alcance selectivo, destructores de lo que queda de cohesión, de seguridad de las personas y de los bienes, y de los valores de las sociedades europeas.
Esta “religión” tiene sus auxiliares en los organismos, asociaciones, y otras O.N.G. que viven de subsidios estatales e imponen una verdadera “Policía del pensamiento”, denunciando todas la opiniones que se alejan del políticamente correcto, o sospechosas de desconocer el dogma de los DD.HH.
Por mucho tiempo los DD.HH. se confundieron con las Libertades Públicas de los ciudadanos en los Estados-Naciones democráticos. Con el pasaje a la religión secular de los DD.HH., se produjo desde la mitad del siglo pasado un cambio de naturaleza. Eso se refleja claramente en el idioma inglés con la oposición entre “rights of man” y “human rights”. Estos “human rights” constituyen los que en francés se llaman “Los Derechos Fundamentales”, noción que fue introducida en los 70s, y cuyos máximos beneficiarios fueron los extranjeros. El Islam aprovecho eso en Francia, para instalar, al amparo de los DD.HH., sus mezquitas, su modo de vida, sus prescripciones y prohibiciones alimenticias, su modo de vestirse, y hasta normas jurídicas – en violación de la ley francesa – casamiento religioso si casamiento civil, poligamia, repudiación unilateral de la mujer por su esposo, etc….
.
Es porque se ha tratado a los pueblos europeos como menores bajo tutela, incapaces de saber lo que era bueno para ellos, que se ha dejado desarrollar una presencia islámica tan masiva. Nuestro arsenal jurídico es tan inadecuado a la realidad, que las autoridades francesas se hallan hoy desamparadas frente a la violencia yihadista. Por ende la vuelta a la protección de los ciudadanos supone una vuelta a la democracia.
Trágicamente para Francia, hace 50 años que todo se hace para destruir el sentido identidario, para prohibir el amor a la patria, y el orgullo de ser francés.
Las nuevas generaciones solo escucharon hablar de la culpabilidad de la Francia, por la colonización, por la esclavitud, por el supuesto destrato a los inmigrantes; fueron nutridas de arrepentimiento, de amor al otro hasta el desprecio de sí mismo. Nuestra Educación Nacional, no solo es mediocre y des culturada, – produce universitarios analfabetos – sino que es un aparato de propaganda, se ha vuelta una Educación anti-Nacional.
Todos los jóvenes franceses deberían saber que el elemento fundador de la identidad europea fue históricamente su anclaje en la cristiandad y su negación a caer en el mundo islámico. Europa existió y tuvo un destino brillante durante siglos, merced a su rechazo absoluto del Islam. Es así que ha podido salir de las concepciones teocráticas del Islam, y construir, con esfuerzos, esta disyuntiva de lo político y de lo religioso, cuya originen se encuentra en la palabra de Cristo: « dejen a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios »
El problema es que no estamos más en un Estado-Nación, culturalmente homogéneo, que fue históricamente la organización política normal de los pueblos. Hubo un importante cambio de la población, así que la “comunidad nacional” de la cual se habla hoy es solo una ficción. En verdad muy a menudo sobre el territorio francés hay dos pueblos, dos civilizaciones. Y es legítimo que el pueblo originario preserve su sobrevivencia, pretendiendo mantenerse dueño de su país.
Por el medio de una catarata de pedidos identidarios, las organizaciones islámicas, y especialmente la Unión de las Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF) vinculada a la Hermandad Musulmana, instrumentalizaron los DD.HH. para reforzar su control sobre las poblaciones provenientes del Norte de África, y así obligarlas a respectar el orden islámico; esforzándose especialmente en impedir que los jóvenes nacidos en Francia – a los cuales, erróneamente, se otorgó la ciudadanía francesa – sean sociológicamente franceses. Además ahora pretenden que sean prohibidas ciertas costumbres y tradiciones francesas, que, por sus raíces cristianas, consideran como ofensivas (árboles de Navidad o pesebres). Lo más triste es que en esta tarea de “descristianización” los musulmanes cuentan con el apoyo de muchos políticos.
Es claro que un grupo no puede enfrentar un enemigo implacable tolerando en su propio seno la presencia de lo que no se puede llamar de otra manera que una “Quinta Columna”.
Durante la Segunda Guerra Mundial, después de Pearl Harbour, los EE.UU. detuvieron sus ciudadanos de origen japonesa. Tal conducta hoy está muy criticada en nombre de los DD.HH. pero en el contexto de la época, pareció indispensable y legítimo.
Francia, y otros países europeos, tienen que enfrentar dos problemas distintos. De un lado el horror de las matanzas cometidas por Yidistas, y de otra parte el proceso silencioso y oculto de conquista islámica. No cabe la menor duda que en el proyecto islámico, Europa occidental es una tierra de conquista, una presa para el Islam. Los islamistas piensan que ya llego el momento de retomar la conquista de Europa, rechazada siglos atrás por la fuerte resistencia de los europeos. Es significativo que muchas mezquitas, edificadas últimamente en Francia, hayan recibido un nombre evocando la conquista por el Islam.
Frente a este proceso de conquista enmascarada, el primero deber de los europeos es de páralo. Porque si Francia es el país más afectado, la amenaza pesa sobre todos los países europeos. Europa debe parar de inmediato la inmigración y la llegada de “refugiados”. Los gobernantes europeos deben hacer saber que Europa no puede recibir más un solo musulmán, por el peligro que representa la presencia islámica, sea por los atentados, o por el mecanismo de conquista. Los países europeos deben decir claramente que los refugiados musulmanes tienen vocación a ser recibidos en los países musulmanes; le corresponde a Arabia Saudita y a las otras ricas petromonarquias, recibirlos, o sino financiar su instalación en otros estados musulmanes.
En cuanto a los musulmanes que ya están en Europa, tienen que entender que, a pesar de la libertad religiosa, el Islam político no es legítimo. No es legítimo, porque es un sistema político y jurídico que atenta contra la laicidad, la disyuntiva de lo político y lo religioso, fundamento de la civilización europea. No es legítimo porque rechaza principios fundamentales de nuestra civilización como la libertad de pensamiento, la igualdad de género, y por los llamados a la violencia que se encuentra en su libro sagrado. La misma Corte Europea de los DD.HH. ,templo máximo de la religión de los DD.HH., reconoció, en un fallo del 13/02/2003 que el Islam no es compatible con los principios de la democracia.
Todas esta verdades los líderes europeos no están dispuestos a proclamarlas, porque lo prohíbe la religión secular de los DD.HH. Sin embargo es de temer que algún día tendrán que hacerlo acosados por la violencia Yihadista, pero cuantos muertos serán necesarios.

2 thoughts on “CUANDO LOS DD.HH. ATENTAN CONTRA LA DEMOCRACIA Y FAVORECEN LA ISLAMIZACION

  • Estimado Alfredo:
    Mi nombre es Alejandro y me gustaría saber si este texto en particular es de su autoría y de no ser así, quisiera saber de quién o de donde fue tomado y si Ud. coincide plena o parcialmente con lo expresado.
    Desde ya, le agradezco el tiempo tomado para leer y responderme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *